lunes, 9 de marzo de 2015

Ingenuas Confesiones De Una Ingenua Juventud: El Músico – 2 – (NSFW)

Para las otras partes de esta historia, click aqui.


Hace muchos años, cuando yo era joven e ingenuo (como opuesto a viejo e ingenuo) conocí a un tipo que sabía tocar la guitarra en una fiesta.
FE DE ERRATAS: Antes de contar más, quiero hacer la aclaración que contestando un comentario de Wakimiro, me di cuenta de que me estaban fallando las cuentas (o es Alz que ya me ataca): esta aventura debió de haber sucedido en 2001, no en 2002 como indiqué en mis respuestas. Gracias a Wakimiro por ponerme a pensar y coscorrón a su este su unreliable narrator de confianza.

Después de pedirme que me quedara un rato más de lo que yo pretendía, M se ofreció a llevarme a mi casa. Nos quedamos hasta cerca de la 1:30 en la fiesta, siendo casi de los últimos en salir.

Su carro resulto ser un vochito blanco (así se les conoce en México a los Volkswagen Sedan, antecesores de los Beetle) muy desvencijado, a punto de desintegrarse. Ahora probablemente me aterraría que M manejara con tantas chelas que había tomado. Pero en aquel entonces, no lo dudé ni un instante y me subí.

Íbamos bastante tarde hacia mi casa y yo la neta me preocupaba por que a mis padres aún no les parecía eso de que yo anduviera tan tarde fuera (ya hablaré alguna vez sobre eso). Él manejaba algo despacio y su mano chocaba con mi rodilla cada vez que cambiaba la velocidad. Yo la verdad, estaba entre confundido y excitado y no sabía que hacer. En una de esas, su mano se quedó en mi rodilla. Yo lo volteé a ver.

Y el Músico me dijo algo como “No te molesta, verdad?”
A lo cual probablemente contesté balbuceando algo como “N-n-n-no”.
Y él, respondió con algo como “Como lo pensé”.

Y si incluyo tantos “algo como” en esta anécdota, es que la verdad no recuerdo exactamente lo que dijimos. Han pasado años y años y algunas cosas se han vuelto borrosas en la memoria. Pero otras cosas aún están claras:

Recuerdo el roce de su barbilla en mi cuello y su aliento, mezcla de alcohol y cigarros, cuando nos besamos.
Recuerdo su mano en mi espalda hurgando bajo mi camisa y mis manos en sus duros bíceps, entrando en las mangas de su playera: tenia unos conejos buenísimos!

Nos besamos por unos minutos, cerca del monumento a Mariano Jiménez (punto de referencia para San Luis Potosí, pueden buscarlo en Google Maps!), hasta estar bastante “emocionados”. Sin embargo, no quisimos continuar con algo más, no queríamos hacer nada allí en la calle.

Platicamos otro rato, principalmente de música. Sus manos se movían independiente de la conversación, de repente tocándome el cuello o el brazo o la pierna, mientras que yo estaba súper incómodo: tenía una erección me estaba matando.

Después de casi una hora (y una que otra sesión de besos), me llevó hasta la casa de mis padres y esperó hasta que abrí la puerta para arrancar e irse. En el silencio de la madrugada me pareció que el estruendo de su vocho despertaría a toda la cuadra.
Mi entrepierna se sentía a punto de estallar.

Y cuando dejó de oírse el ruido de su auto, me di cuenta que no le había pedido su número de teléfono.

10 comentarios:

  1. oshhhhh, como que no le pides el numeroooo, bueno al menos él ya sabia donde vivías.

    que bonito relato :3 (hasta el momento)

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    1. Quiero ser lo mas realista, y no retrartarme como que me las sabia de todas todas. La verdad siempre he sido muy torpe para esto de los ligues. Punto en cuestion: el numero de telefono!
      Que bueno que te guste el relato! La continuacion, el viernes!

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  2. Jajaja, muy buen relato!; el sinónimo de tu nerviosismo es que olvidaras pedirle el número, pero eso le pasa a cualquiera :).
    Saludotess!

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    1. Mas bien, eso no le pasa a cualquiera, jajaja!
      Estaba bien menso para esos asuntos (quizas aun lo estoy!)

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  3. A veces pasa... Son encuentros fortuitos que quedan en el recuerdo.

    Saludos

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  4. Respuestas
    1. Verda que sí? Casi me doy de topes contra la pared

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  5. ¡Mecachis!...¡pero como cometiste ese imperdonable error!...bueno, en semejante estado de acaloramiento es normal cometer imprudencias como esa, jaja. Menos mal que él sabía tu dirección, ¿no?...
    Otro pequeña demostración de incultura: aunque me ha hecho muchísima gracia la expresión no entendí que quería decir "¡tenía unos conejos buenísimos!",jajaja.
    Luego sigo con el resto...

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    1. "Conejo" es coloquial de bíceps!
      Tenía muy buenos brazos el muchacho!

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