En mi ya tradicional post minimalista para cerrar el año, les deseo a todos mis lectores (¿cuáles lectores?) un muy feliz Año Nuevo!
Nos vemos en el 2025!
En mi ya tradicional post minimalista para cerrar el año, les deseo a todos mis lectores (¿cuáles lectores?) un muy feliz Año Nuevo!
Nos vemos en el 2025!
Hombre, cómo se pasó el año y yo no posteé nada?
En fin, con la tradición de mi post minimalista de fin de año, les deseo a todos una muy Feliz Navidad y Año Nuevo!
P.S. aún quedará alguien que lea este blog quasi abandonado? Mejor ni preguntar
Aunque he descrito el año 2023 como brutal y he relatado la mayoría de los problemas del año 2023 en estos posts (parte 1, parte 2, parte 3 y parte 4) no quiero dejar que la impresión sea 100% negativa.
Es decir, estoy con mi pareja, tenemos trabajo, tenemos salud, a nuestras familias (que bien o mal, allí están), a nuestro gato. Vivimos en un departamento pequeño, pero suficiente. Tenemos nuestros libros, nuestros hobbies, las deudas son pocas.
El año 2023 también me trajo buenas cosas, viajé a México a ver a mi familia, y pude ver a algunos de mis amigos. He seguido produciendo arte y mis dibujos ya no son tan malos (de las pinturas no digo nada, por que esas sí son malísimas). Fui de vacaciones, tuve días libres, etc, etc.
Mi trabajo es díficil, pero interesante y hago lo que estudié y me gusta hacer.
En fin, sólo quiero decir, que no todo es malo! Adelante!
(Y ya basta de resumen del 2023, que si me tardo más en escribir este post hubiera salido en Mayo!)
Puedo resumir el 2023 en una palabra:
Brutal.
Simple y sencillamente, brutal. Dejé el blog a principio de año. Tenía la cabeza en otro lado, no tenía ganas de escribir, ni siquiera de pensar en que escribir.
Entre el trabajo, familiares con problemas de salud y el gato geriátrico, no he tenido descanso. Esta es la cuarta parte del resumen anual, las anteriores, aquí la primera, aquí la segunda, y acá la tercera. (Off topic: Y cómo es que ya es marzo? Mejor me apuro con estas entradas, que a este paso voy a acabar el resumen del 2023 en diciembre).
Llevamos un par de años teniendo problemas con el vecino de al lado. Este post empezó siendo más largo, pero no pude escribirlo, me sube la bilis y me da tanto coraje.
Dejémoslo así: en Julio del 2023, el vecino de al lado me insultó con lenguaje homofóbico y me amenzó. Tuvimos que llamar a la policía.
Debido a la burocracia y la situación particular de esta persona, el juicio se espera en octubre de este año.
El vecino aún sigue causando problemas, con una campaña de acoso de bajo nivel. Hace cosas que nos molestan, pero que ni la policía ni nadie puede hacer nada detenerlo.
No escribo más por que se me retuercen las tripas del coraje, me sube la bilis y siento que el estomágo se me hace un nudo.
Puedo resumir el 2023 en una palabra:
Brutal.
Simple y sencillamente, brutal. Dejé el blog a principio de año. Tenía la cabeza en otro lado, no tenía ganas de escribir, ni siquiera de pensar en que escribir.
Entre el trabajo, familiares con problemas de salud y el gato geriátrico, no he tenido descanso. Esta es la tercera parte del resumen anual, las anteriores, aquí (la primera) y acá (la segunda).
Max aún sigue con nosotros, en buena salud con sus ya casi (creemos) veinte años. De hecho, frecuentemente estoy despierto a deshoras de la madrugada por que me despierta con sus maullidos.
Sin embargo, a su edad obviamente ya tiene problemas. Hay que darle medicina para la tiroides todos los días.
Desde hace un tiempo los veterinarios habían dicho que había que arreglarle los dientes. No se había hecho, ya que a su edad es un riesgo que se ponga anestesia al gato y ya no despierte. A mediados del año el veterinario nos dijo que ya se podía posponer más.
El estado de su boca era malo, tenía un aliento muy feo y tenía problemas para comer. Decidimos hacerlo.
Por suerte, volvió bien y sin problemas de la anestesia, nos lo devolvieron aún medio dormido, pero muy feliz de estar de nuevo en casa.
Todo siguió como normal por algunos meses, hasta que una noche Max no volvió a casa. Alguien lo había tomado como “gato extraviado”, lo reportaron a una asociación local de protección de gatos. Al día siguiente pusimos volantes y contactamos a la asociación. Nos lo devolvieron con un olor horrible que tuvimos que bañarlo.
Compramos un localizador GPS para evitar que esto se repitiera. Identificamos a la señora que hizo la “obra de caridad”. Esta mujer le da de comer, a pesar de que Max usa un collar que dice “no me alimentes” y por compasión lo invita a su casa.
Le he pedido que por favor no lo admita a su casa y que no le dé comida. Sin embargo, la mujer no hace caso. Frecuentemente hemos tenido que ir a sacarlo de allí para que tome sus medicinas diarias. No sé que hechizo o embrujo le hizo esa mujer.
Por último, ya casi a final de año, unos días antes de Navidad, dejó de comer. Estaba muy desganado y no se quería mover de donde estaba. Logramos conseguir una cita con el veterinario. Lo revisaron y dijeron que “lo veían bien” para un gato de su edad(aunque nosotros veíamos que había perdido mucho peso). Le diagnosticaron una infección probable y le dieron antibióticos y medicina para los riñones. Lo de los riñones coincidió con un diagnóstico que dio una búsqueda rápida en internet.
El día de Navidad, cuando vinieron los padres de Jon a la tradicional cena, comenzó a repuntar. Comió un poco del pavo horneado y lentamente recuperó el apetito. He lives to fight again!
Pero, creo que esta vez fue muy cercano. El peso perdido no lo ha recuperado, aunque tenga buen apetito. Aunque aún juega, pide salir y pide de comer, yo creo que esta puede que haya sido ya la última vez que se recupera de tantos roces con la muerte.
Creeemos que este año será el último. Eso hemos dicho los tres años pasados, pero esta vez lo veo más delgado, duerme más y hay veces que ya tiene poco ánimo.
En fin, ese el resumen felino del 2023.
Puedo resumir el 2023 en una palabra:
Brutal.
Simple y sencillamente, brutal. Dejé el blog a principio de año. Tenía la cabeza en otro lado, no tenía ganas de escribir, ni siquiera de pensar en que escribir.
Entre el trabajo, familiares con problemas de salud y el gato geriátrico, no he tenido descanso. Esta es la segunda parte del resumen anual, la parte uno aquí.
En este año 2023, hubo varios problemas de salud en mi familia.
Para empezar, mi mamá ya lleva varios años con un problema en su brazo. Este año ya decidió (en contra de mis deseos yrecomendaciones) que no quiere hacerse más operaciones, que no quiere que se le ponga algún soporte ortopédico, etc. Así que su mano derecha está casi completamente inutilizada. Y siendo diestra, eso deja a mi pobre madre casi casi desvalida. A fin de año salió la sorpresa de que el esfuerzo inesperado en el brazo izquierdo le ha causado daños a ciertos tendones, así que algo le van a tener que hacer en el brazo izquierdo.
Las noticias la dejaron devastada y muy deprimida.
Por otro lado, mi papá ha continuado con los problemas urinarios que lo vienen atormentando desde hace unos años. Y este año, se desmayó y se cayó. Le hicieron estudios y resultó que ahora tiene mal la presión sanguínea.
Aparte, de forma misteriosa, se fracturó los dedos de una mano. Aún no me he enterado como es que no le dijo nada a nadie por semanas, hasta que el dolor lo forzó. Cuando lo llevaron al hospital les informaron que como había pasado tiempo no podrían restablecer las funciones de los dedos. Total, ya no puede doblar algunos de ellos. No me pregunten más, yo no me lo explico.
Mi hermana, que es la que vive con mis padres y les ayuda, ha tenido problemas de cuello y de columna. Aparte de una torcedura que le impedía abrir la mandíbula.
Y bueno, para rematar. En abril mi mamá me llamó un domingo muy temprano en la mañana. Como esa hora es la madrugada en México inmediatamente pensé que algo malo había pasado. Una de mis sobrinas, hija de mi hermano, tuvo un accidente automovilístico muy grave. Se temía por su vida.
Hubo grandes muestras de solidaridad de sus familiares, sus compañeros de trabajo y sus amigos, que ayudaron con el costo del tratamiento. Aunque creo que la gran mayoría fue cubierto por el seguro médico de la empresa donde trabaja.
Estuvo en terapia intensiva por un par de meses. Yo, no la vi, pero mi mamá me contó que era un espectáculo espantoso. De forma casi milagrosa, comenzó a recuparse muy lentamente. Después de ese tiempo, la pasaron a recuperación normal. Eventualmente, la dieron de alta.
Como ya se imaginarán, hubo repercusiones: uno de sus ojos perdió funcionalidad, tiene una cicatriz en su frente. Al principio tenía muchos huecos en su memoria y perdía el hilo de las conversaciones, pero esos síntomas ya pasaron.
Repito, es prácticamente un milagro, que ha recobrado sus facultades al 100%. Claro que su ojo no se lo repondrá, pero al menos su vida volverá casi casi a la normalidad.
Todo esto, ha sumado mucho, mucho estrés a mi año 2023.