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Hace muchos años, cuando yo era joven e ingenuo (como opuesto a viejo e ingenuo) me encontré abandonado en la disco gay de mi ciudad natal, más solo y patético que nada.
Hace muchos años, cuando yo era joven e ingenuo (como opuesto a viejo e ingenuo) me encontré abandonado en la disco gay de mi ciudad natal, más solo y patético que nada.
Como lo prometí, hoy les contaré que a
finales del año 2002, un tipo de quien no quiero hablar y yo fuimos
a la disco gay juntos y en cuanto encontró ligue me dejó
abandonado.
Estaba yo formado en la barra, sintiéndome de lo más bajo, cuando
una mano se posó en mi hombro y una voz familiar me saludó:
–
Alex! Qué milagro! Años que no nos vemos! –
Era el Músico.
–
Milagro que tú andes por aquí. – le dije yo. –
Y eso? –
Cuando salí con el Músico, hubiera preferido que le amputaran una
mano antes que ir a la disco gay. Y no, no llevábamos años sin
vernos, en realidad nos habíamos visto unos meses antes, cuando nos
topamos en una tienda de discos en conocido centro comercial de la
ciudad. Habíamos platicado por un rato y creo que habíamos quedado
en salir o algo, pero creo que nunca nos comunicamos mas.
Total, volviendo a esa noche, resulta que la apariencia del Músico
había cambiado mucho desde que nuestra “relación” había
terminado: tenía el pelo largo, atado en una colita que no se
le veía nada mal, ahora usaba lentes de contacto y la camiseta sin
mangas que vestía resaltaba su mejor atributo, los músculos de sus
brazos.
–
Pues nada, – contestó el Músico – vine con
un… amigo. –
–
Ah! Un “amigo”. – le dije yo, con un poco de
sorna.
Esto le causó gracia al Músico.
–
Bueno, no es un amigo, es alguien con quien estoy
como saliendo. – aclaró.
–
O estás saliendo con él o no estás saliendo con
él, Músico. – le dije – En eso no hay puntos intermedios. –
En ese momento me di cuenta que la fila había avanzado hasta que
estábamos en la barra. Yo me voltee para ordenar cuando el Músico
dijo que él invitaba.
Con
el pretexto de acercarse a la barra se re-pegó a mi y compró 3
cervezas. Y aunque ya debía de conocerlo, no pude evitar emocionarme
con el contacto, porque me levantó el…. ánimo.
–
Vienes a conocer a X? – me dijo jalándome del brazo.
Y
pues fuimos a conocer a X. Resultó que X era un tipo ya mayor. En aquellos días para mí, "mayor" significaba un treintañero,
probablemente de la edad que yo tengo ahora. Y como el ambiente gay en
SLP está muy centrado en la juventud, pues el señor estaba un poco
desesperado y quería "un joven". Allí es donde entraba el
Músico, que medio se lo estaba chichifeando. El señor me recibió
receloso, tal vez temía que le fuera a quitar al Músico por esa
noche o algo así.
El Músico y yo, como siempre, charlamos un poco sobre de música,
seguramente ambos quejándonos del pop terrible que estaban tocando en ese lugar y tal vez
hablamos sobre algunas novedades musicales que nos interesaran en
aquellos días.
El señor X tenía gustos musicales un poco mas convencionales para
el lugar y probablemente nuestras opiniones de sabelotodo no le
agradaron mucho. Combinado con lo amistoso que el Músico estaba
siendo conmigo, al cabo de algunos minutos de conversación me estaba
viendo con ojos de pocos amigos. Yo traté de mantener la distancia
lo mas que pude, y decidí pronto desafanarme de la pareja.
Un poco después, ya mas avanzada la noche me encontré al Músico
saliendo de los baños del lugar. Se acercó para hablar conmigo.
Pude notar que andaba bastante tomado.
–
Oye Alex, sigues teniendo el
mismo número de teléfono? –
–
Sí, el mismo. –
El
Músico me dio un rápido beso en la mejilla y me dijo:
–
Te hablo en la semana, va? –
Y allí me quedé sin saber si me había emocionado o no ver al Músico....
Y allí me quedé sin saber si me había emocionado o no ver al Músico....




