miércoles, 15 de julio de 2015

(Mini-)Preludio A Una Ingenua Confesión

El dia de ayer regresábamos Jon y yo de nuestros respectivos trabajos en el tren. Como nuestra estación es casi de las últimas en la línea, ya quedaban pocos pasajeros. Puede observar con detenimiento a un jovencito que llevaba un estuche de guitarra.
El chico estaba viendo en su celular un video sobre como reparar las clavijas (así se llaman?) de una guitarra. Y luego, como ansioso de poner en práctica lo que estaba viendo, abrió el estuche e hizo algunos intentos de mover las clavijas fallidas. Luego, con mucho cuidado, acomodó la parte rota para asegurarse que no se fuera a perder y volvió a cerrar el estuche.

La forma en que manejaba su guitarra, con tanto cariño y devoción, me recordó a alguien. Y ese "alguien" será el sujeto de próximos post en la serie "Ingenuas Confesiones"...
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Adivinan de quién se trata?

10 comentarios:

  1. Cuando quieres mucho algo refiriéndome a algo material lo cuidamos mucho ... sobre todo si es muy especial....
    No tengo idea de quien se trate D:
    A menos que sea del difunto Joan ... digo... por la guitarra...

    Saludos
    Susy

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  2. Hola, Alex. Ciertamente, uno cuida lo que aprecia. Pues me quedo esperando a quién te recordaba el guitarrista,... jeje. Saludotes y un abrazo :-)

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    1. Se veía que el chico adoraba esa guitarra....

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  3. Mmmm otra inminente confesión, ¡que bueno! :-)

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    1. Ya será de las últimas, porque la verdad no tengo tantas...

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  4. Uhmmm, ¿Será un bajista?
    Igual y¡yeii!, ando lista para una nueva tada de confesiones ;).
    A esperar entonces...

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    1. Mmm, no es un bajista... es alguien que ya apareció en el blog...

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  5. Tuviste envidia de la guitarra, a que sí.

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