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Hace muchos años, cuando yo era joven e ingenuo (como opuesto a viejo e ingenuo) me reencontré con el Músico en la disco gay de la ciudad, y al día siguiente me invitó a tomar un café y al mirador de la ciudad.
Mientras estábamos en el mirador, el Músico y yo nos actualizamos mutuamente en nuestrais historias románticas. Yo, como ya lo relaté en la entrada anterior, le conté sobre el Innombrable, como lo había conocido y como era nuestra relación.
Él, por su parte, me contó que había sido de su vida desde que nuestra relación había terminado.
Él había vuelto con Daniel, su ex, pero como yo lo había predicho no duraron más que un par de meses. Aparentemente el Músico consideraba a Daniel un poco aburrido y Daniel consideraba al Músico un sangrón.
Obviamente, entre ellos había afecto o cariño o qué sé yo, pero no era compatibles en una relación. Después de eso (según el Músico) se habían visto de forma irregular, algunas veces habían hecho algo, aún cuando Daniel ya andaba con alguien más.
Todo eso sonaba un poco extraño a mis oídos, ya que no podría haber hecho algo así (no entonces y no creo que ahora).
– Y el tipo, señor X? – le pregunté.
El Músico me contó que el Señor X era un "amigo de un amigo" que había conocido "por allí" hacía un tiempo. En una forma muy típica de él, no me dio más detalles de como se conocieron más allá de esas elusivas respuestas.
La relación entre el Señor X y el Músico era algo de interés mutuo y un poco (o un mucho?) de chichifeo: el Señor X le compraba cosas al Músico y lo invitaba a salir. El Músico salía con él y tenían sexo ocasional (admito que entonces inocentemente creí el "ocasional", no por nada estas son Ingenuas Confesiones).
El Músico había dejado la universidad por un tiempo, aunque según esto sus padres lo estaban presionando para que volviera.
Una de esas formas era que le habían reducido sus fondos, así que el dinero que el Señor X le daba era un buen complemento.
Yo no sé si eso haya sido cierto. En aquel entonces de seguro lo creí, ahora no sé. En retrospectiva veo que al Músico nunca le faltaba dinero ni para alcohol ni gasolina ni nada. Tampoco tenía empleo. Así que, o los padres no le habían cortado los fondos, o el Señor X le daba más que "una ayuda ocasional".
Para no hacer el cuento largo, estuvimos allí un par de horas, oyendo música, platicando y con uno que otro beso (ni fueron tantos).
Mientras me llevaba a mi casa El Músico me pidió vernos otra vez y yo, que andaba muy deprimido, acepté.
– Voy a tocar en una fiesta en dos sábados, quieres venir?–
– Ok – le dije, olvidándome de la última fiesta a la que me había invitado.
– Te llamo en la semana – me dijo el Músico cuando me dejó en la puerta.
Yo revisé mi celular y vi que tenía varias llamadas perdidas del Innombrable.
Hace muchos años, cuando yo era joven e ingenuo (como opuesto a viejo e ingenuo) me reencontré con el Músico en la disco gay de la ciudad, y al día siguiente me invitó a tomar un café y al mirador de la ciudad.
Mientras estábamos en el mirador, el Músico y yo nos actualizamos mutuamente en nuestrais historias románticas. Yo, como ya lo relaté en la entrada anterior, le conté sobre el Innombrable, como lo había conocido y como era nuestra relación.
Él, por su parte, me contó que había sido de su vida desde que nuestra relación había terminado.
Él había vuelto con Daniel, su ex, pero como yo lo había predicho no duraron más que un par de meses. Aparentemente el Músico consideraba a Daniel un poco aburrido y Daniel consideraba al Músico un sangrón.
Obviamente, entre ellos había afecto o cariño o qué sé yo, pero no era compatibles en una relación. Después de eso (según el Músico) se habían visto de forma irregular, algunas veces habían hecho algo, aún cuando Daniel ya andaba con alguien más.
Todo eso sonaba un poco extraño a mis oídos, ya que no podría haber hecho algo así (no entonces y no creo que ahora).
– Y el tipo, señor X? – le pregunté.
El Músico me contó que el Señor X era un "amigo de un amigo" que había conocido "por allí" hacía un tiempo. En una forma muy típica de él, no me dio más detalles de como se conocieron más allá de esas elusivas respuestas.
La relación entre el Señor X y el Músico era algo de interés mutuo y un poco (o un mucho?) de chichifeo: el Señor X le compraba cosas al Músico y lo invitaba a salir. El Músico salía con él y tenían sexo ocasional (admito que entonces inocentemente creí el "ocasional", no por nada estas son Ingenuas Confesiones).
El Músico había dejado la universidad por un tiempo, aunque según esto sus padres lo estaban presionando para que volviera.
Una de esas formas era que le habían reducido sus fondos, así que el dinero que el Señor X le daba era un buen complemento.
Yo no sé si eso haya sido cierto. En aquel entonces de seguro lo creí, ahora no sé. En retrospectiva veo que al Músico nunca le faltaba dinero ni para alcohol ni gasolina ni nada. Tampoco tenía empleo. Así que, o los padres no le habían cortado los fondos, o el Señor X le daba más que "una ayuda ocasional".
Para no hacer el cuento largo, estuvimos allí un par de horas, oyendo música, platicando y con uno que otro beso (ni fueron tantos).
Mientras me llevaba a mi casa El Músico me pidió vernos otra vez y yo, que andaba muy deprimido, acepté.
– Voy a tocar en una fiesta en dos sábados, quieres venir?–
– Ok – le dije, olvidándome de la última fiesta a la que me había invitado.
– Te llamo en la semana – me dijo el Músico cuando me dejó en la puerta.
Yo revisé mi celular y vi que tenía varias llamadas perdidas del Innombrable.
















