Puedo resumir el 2023 en una palabra:
Brutal.
Simple y sencillamente, brutal. Dejé el blog a principio de año. Tenía la cabeza en otro lado, no tenía ganas de escribir, ni siquiera de pensar en que escribir.
Entre el trabajo, familiares con problemas de salud y el gato geriátrico, no he tenido descanso. Esta es la segunda parte del resumen anual, la parte uno aquí.
En este año 2023, hubo varios problemas de salud en mi familia.
Para empezar, mi mamá ya lleva varios años con un problema en su brazo. Este año ya decidió (en contra de mis deseos yrecomendaciones) que no quiere hacerse más operaciones, que no quiere que se le ponga algún soporte ortopédico, etc. Así que su mano derecha está casi completamente inutilizada. Y siendo diestra, eso deja a mi pobre madre casi casi desvalida. A fin de año salió la sorpresa de que el esfuerzo inesperado en el brazo izquierdo le ha causado daños a ciertos tendones, así que algo le van a tener que hacer en el brazo izquierdo.
Las noticias la dejaron devastada y muy deprimida.
Por otro lado, mi papá ha continuado con los problemas urinarios que lo vienen atormentando desde hace unos años. Y este año, se desmayó y se cayó. Le hicieron estudios y resultó que ahora tiene mal la presión sanguínea.
Aparte, de forma misteriosa, se fracturó los dedos de una mano. Aún no me he enterado como es que no le dijo nada a nadie por semanas, hasta que el dolor lo forzó. Cuando lo llevaron al hospital les informaron que como había pasado tiempo no podrían restablecer las funciones de los dedos. Total, ya no puede doblar algunos de ellos. No me pregunten más, yo no me lo explico.
Mi hermana, que es la que vive con mis padres y les ayuda, ha tenido problemas de cuello y de columna. Aparte de una torcedura que le impedía abrir la mandíbula.
Y bueno, para rematar. En abril mi mamá me llamó un domingo muy temprano en la mañana. Como esa hora es la madrugada en México inmediatamente pensé que algo malo había pasado. Una de mis sobrinas, hija de mi hermano, tuvo un accidente automovilístico muy grave. Se temía por su vida.
Hubo grandes muestras de solidaridad de sus familiares, sus compañeros de trabajo y sus amigos, que ayudaron con el costo del tratamiento. Aunque creo que la gran mayoría fue cubierto por el seguro médico de la empresa donde trabaja.
Estuvo en terapia intensiva por un par de meses. Yo, no la vi, pero mi mamá me contó que era un espectáculo espantoso. De forma casi milagrosa, comenzó a recuparse muy lentamente. Después de ese tiempo, la pasaron a recuperación normal. Eventualmente, la dieron de alta.
Como ya se imaginarán, hubo repercusiones: uno de sus ojos perdió funcionalidad, tiene una cicatriz en su frente. Al principio tenía muchos huecos en su memoria y perdía el hilo de las conversaciones, pero esos síntomas ya pasaron.
Repito, es prácticamente un milagro, que ha recobrado sus facultades al 100%. Claro que su ojo no se lo repondrá, pero al menos su vida volverá casi casi a la normalidad.
Todo esto, ha sumado mucho, mucho estrés a mi año 2023.