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viernes, 12 de febrero de 2016

Primer Objetivo Del Año: Cumplido

Había hecho algunos comentarios sobre el hecho de que una mudanza me esperaba a fines del año pasado.

Jonathan y yo ya por fin conseguimos departamento!

Con la crisis inmobiliaria que está arrasando con el mercado de casas en Inglaterra y nuestro exceso de fondos, tuvimos que posponer las posibles compras varias veces. Debido a nuestros exiguos salarios, el trámite del a hipoteca con el banco fue un proceso más largo que el número pi y la Cuaresma juntos. Nuestro contrato incluye cláusulas en las que nuestras almas y/o primogénitos son formas de pago aceptables, lo que no me da muchas esperanzas para el futuro. Tampoco ayuda el hecho de que tuvimos que firmarlo con sangre, pero en fin.

Cuando ya por fin lo conseguimos, hubo muchas complicaciones y no nos pudimos cambiar debido al estado del departamento. Desde que lo compramos hemos tenido que hacer mucho DIY y el señor Suegro nos ha ayudado mucho con su sabiduría y habilidad para estos asuntos. Yo jamás en mi vida había levantado pisos de vinil, cortado tuberías, empapelado muros, etc.
Es por eso que mi presencia en la web se ha reducido tanto, ya que todos los fines de semana por los últimos dos meses y medio nos la hemos pasado en el lugar.

Finalmente, este Viernes pasado, ya decidimos mudarnos a como diera lugar.

El estado del lugar aún era caótico, pero habitable. En este fin de semana nos dedicamos a limpiar, a ordenar y a arreglar algunas cosas y ya al menos hay dos habitaciones y una cocina.
Le estoy muy agradecido a los padres de Jon por darnos asilo por tantos y tantos meses, pero juro que en cuanto tuvimos nuestro espacio propio, mi nivel de estrés bajó un montón.

El principal problema ahora es el trayecto al trabajo: Westcliff-on-Sea (donde está nuestro flat) se encuentra en la costa este de Inglaterra, donde el estuario del Támesis se encuentra con el Mar del Norte, a 50 y tantos kilómetros del centro de Londres. Añádase que ambos trabajamos en el oeste de Londres y resulta que los tiempos en ir y venir al trabajo se han alargado (aún más de lo que ya eran) tanto que perdemos casi 4 horas diarias en el ir y venir.
De mínimo estos tiempos "muertos" servirán para ponerme al día con la lectura y los podcasts, y en cuanto consiga algo para escribir (mejor que las notas en el celular) espero redactar alguna entrada en el blog durante ese laaaargo trayecto.