Puedo resumir el 2023 en una palabra:
Brutal.
Simple y sencillamente, brutal. Dejé el blog a principio de año. Tenía la cabeza en otro lado, no tenía ganas de escribir, ni siquiera de pensar en que escribir.
Entre el trabajo, familiares con problemas de salud y el gato geriátrico, no he tenido descanso. Esta es la tercera parte del resumen anual, las anteriores, aquí (la primera) y acá (la segunda).
Max aún sigue con nosotros, en buena salud con sus ya casi (creemos) veinte años. De hecho, frecuentemente estoy despierto a deshoras de la madrugada por que me despierta con sus maullidos.
Sin embargo, a su edad obviamente ya tiene problemas. Hay que darle medicina para la tiroides todos los días.
Desde hace un tiempo los veterinarios habían dicho que había que arreglarle los dientes. No se había hecho, ya que a su edad es un riesgo que se ponga anestesia al gato y ya no despierte. A mediados del año el veterinario nos dijo que ya se podía posponer más.
El estado de su boca era malo, tenía un aliento muy feo y tenía problemas para comer. Decidimos hacerlo.
Por suerte, volvió bien y sin problemas de la anestesia, nos lo devolvieron aún medio dormido, pero muy feliz de estar de nuevo en casa.
Todo siguió como normal por algunos meses, hasta que una noche Max no volvió a casa. Alguien lo había tomado como “gato extraviado”, lo reportaron a una asociación local de protección de gatos. Al día siguiente pusimos volantes y contactamos a la asociación. Nos lo devolvieron con un olor horrible que tuvimos que bañarlo.
Compramos un localizador GPS para evitar que esto se repitiera. Identificamos a la señora que hizo la “obra de caridad”. Esta mujer le da de comer, a pesar de que Max usa un collar que dice “no me alimentes” y por compasión lo invita a su casa.
Le he pedido que por favor no lo admita a su casa y que no le dé comida. Sin embargo, la mujer no hace caso. Frecuentemente hemos tenido que ir a sacarlo de allí para que tome sus medicinas diarias. No sé que hechizo o embrujo le hizo esa mujer.
Por último, ya casi a final de año, unos días antes de Navidad, dejó de comer. Estaba muy desganado y no se quería mover de donde estaba. Logramos conseguir una cita con el veterinario. Lo revisaron y dijeron que “lo veían bien” para un gato de su edad(aunque nosotros veíamos que había perdido mucho peso). Le diagnosticaron una infección probable y le dieron antibióticos y medicina para los riñones. Lo de los riñones coincidió con un diagnóstico que dio una búsqueda rápida en internet.
El día de Navidad, cuando vinieron los padres de Jon a la tradicional cena, comenzó a repuntar. Comió un poco del pavo horneado y lentamente recuperó el apetito. He lives to fight again!
Pero, creo que esta vez fue muy cercano. El peso perdido no lo ha recuperado, aunque tenga buen apetito. Aunque aún juega, pide salir y pide de comer, yo creo que esta puede que haya sido ya la última vez que se recupera de tantos roces con la muerte.
Creeemos que este año será el último. Eso hemos dicho los tres años pasados, pero esta vez lo veo más delgado, duerme más y hay veces que ya tiene poco ánimo.
En fin, ese el resumen felino del 2023.
domingo, 18 de febrero de 2024
2023 En Resumen — 3 — El Gato Geriátrico
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