Brutal.
Simple y sencillamente, brutal. Dejé el blog a principio de año. Tenía la cabeza en otro lado, no tenía ganas de escribir, ni siquiera de pensar en que escribir.
Entre
el trabajo, familiares con problemas de salud y el gato geriátrico,
no he tenido descanso. Esta es la primera parte del resumen anual.
Ha habido muchos cambios en el trabajo, en la forma en que se opera, los procedimientos que se siguen, etc. Todo ello conlleva un poco de estrés, de esfuerzo en adaptarse a los nuevos procesos etc. Y también, tuvimos cambios de personal (glup!). Y de esos, dos me afectaron más.
El primero, fue el de mi jefe de equipo. Mi equipo era un equipo de soporte a los clientes, la segunda línea de respuesta en el soporte técnico. Con los cambios de procedimiento, mi jefe de equipo ya no estaba contento en su papel. Le añadieron mucha presión y le pidieron seguir lineamientos que son imposibles cuando se da soporte. Me dio un par de señales muy discretas de que planeaba moverse de puesto, y un par de meses después se cambió a otro equipo y hace un trabajo un poco diferente.
Y, más importante, yo también cambié de equipo. Este cambio, ocurrió al mismo tiempo que el de arriba, de hecho, fue efectivo un poco antes que el de mi jefe. Se me pidió que fuera “voluntario” para integrar un nuevo equipo. Ya saben, voluntario a fuerzas. Esto ha traído muchas repercusiones.
En primer lugar, en mi nuevo equipo hay tres personas que son muy buenos programadores y que son de un nivel bastante avanzado. Mi jefe técnico es un maestrazo de la programación. Otro de ellos fue contratado en los últimos 3 meses y ya ha creado una reputación como alguien de buen nivel en la compañía. Los otros dos programadores, somos nivel medio (¿quizás, mediocre?). Entonces he tenido que hacer muchos esfuerzos para manterme a flote y no quedar en último lugar. Como se dice pull my weight (y antes de que se mencione, no es impostor syndrome si los demás sí son muy buenos).
Otra consecuencia es que como el equipo en el que estoy es nuevo, se necesitaba alguien para ser líder de equipo. Por desgracia, escogieron a alguien que tiene muy poca experiencia en la compañía (no conoce los productos ni los procesos), y dobletea como analista de negocio. Para ambos puestos le falta experiencia y conocimiento. No es una persona organizada, yo siento que trata de cubrir su falta de conocimiento con mucha charla.
Esto de repente ha forzado al equipo a hacer gran parte de su trabajo. Llegó al punto en que mi jefe técnico decidió pedir unos meses sabáticos, para ver si el nuevo jefe de equipo se pone las pilas. Anádase más estrés para el equipo.
Mi jefe de equipo no ha hecho el esfuerzo de aprender lo que debe. Ya sea que se ha decidido esperar a que mi jefe técnico regrese de su sabático (vuelve en Febrero) o que ya está pensando en buscar otro trabajo.
Las cosas llegaron a tal punto que hace un par de semanas, algunos de los miembros del equipo tuvimos que hablar con quien es su manager. Yo me sentí fatal. Siento que estoy dando la puñalada por la espalda. Al mismo tiempo, no me parece justo hacer el trabajo de alguien más.
El manager comentó que ya se había dado cuenta de la situación, por los resultados del equipo y por comentarios de otras personas. Inmediamente vio el problema, pues nos hizo una pregunta muy astuta:
— Si no hace análisis, y no organiza el equipo, entonces, ¿qué hace? —
Hubo un incómodo silencio.
Se nos prometió que se va a hacer algo….
Vale aclarar, que no es algo repentino. En varias ocasiones yo he ofrecido mi ayuda para hacerle entender alguna cosa, problemas o procesos y mi jefe de equipo constantemene tiene alguna excusa como “tengo que ayudar a mi esposa”, “mis audífonos no sirven”, “tengo que recoger a mis hijos de la escuela”, etc.
Justo este jueves de la semana pasada, cometió algunos errores. Me ofrecí a explicar el flujo el proceso que se debe seguir. Me contestó que era una excelente idea y que lo haríamos “después”. Repetí la oferta el viernes y recibí la misma respuesta.
Todo esto, ha sumado mucho, mucho estrés a mi año 2023.