miércoles, 17 de septiembre de 2014

Ingenuas Confesiones De Una Ingenua Juventud: Antonio (4) - NSFW

Hace muchos años, cuando yo era joven e ingenuo (como opuesto a viejo e ingenuo) corté con un tipo que resultó ser un mentiroso.

Cuando resultó que Antonio no se llamaba Antonio y que todo lo que sabía de él eran mentiras, decidí terminar nuestra relación. Ni novios éramos, solamente le poníamos. Sin embargo, después de un rato me convenció de volver a estar con el y al final descubrí que el wey no era exclusivamente mío. Allí pinté mi raya y terminé definitivamente con él. Aunque esa no fue la última vez que lo vi.

Un par de meses después de terminar con él, mi jefe llegó con la noticia. Había conseguido un cliente nuevo para el sistema de inventario que estábamos desarrollando. Había que hacer modificaciones y todo, pero se podía hacer. Estuvimos un mes cambiando el dichoso sistema para que funcionara como se necesitaba. El cliente: una ferretería gigantesca, en Cerritos.
Resulto que cuando todo estuvo terminado, hubo que ir a instalar el sistema, y yo me dije a mi mismo: “Y si me lo encuentro?
Fuimos a Cerritos varias veces, y aunque la ferretería estaba en el mero centro del pueblo, nada. Claro, estuvimos todo el tiempo dentro de la ferretería, no es que lo anduviera buscando.
Hasta que un Sábado estaba yo haciendo mis conexiones de red debajo de un mostrador cuando oí su voz, pidiendo no sé que tubos o algo así.
No pude resistirme y me levanté de detrás del mostrador. Allí estaba, con un niño pequeño de la mano. Al verme se puso verde, azul, pálido... Pensé en hacerle la maldad y saludarlo, pero me contuve. Sólo lo saludé levantando las cejas y le anuncié al dueño de la ferretería: “Ya terminé con esta computadora, voy a la otra”.
Cambié  de lugar y lo vi que salió disparado de la ferretería.

También me lo topé un par de veces en el centro de la ciudad. En cada ocasión iba acompañado de un tipo diferente y sólo una vez lo salude, la otra me sacó la vuelta.

Años después lo vi un día que yo estaba con Jonathan en el centro de la ciudad, y lo señalé como “el gay de Cerritos”.

Y una vez que fui con Jon y unos amigos a un antro gay del centro de SLP me pareció verlo en la barra, pero no estoy seguro si era él. Si sí, significa que ya se atreve a ir a lugares gay.

Y esa fue la última vez que lo vi.

Pueden leer las otras partes aqui:
Antonio - Parte 1
Antonio - Parte 2
Antonio - Parte 3

6 comentarios:

  1. cuando me encuentro a si a enclopsetados con sus esposas y sus hijos me dan muchas ganas de hacerle la maldad..jaja, pero nunca puedo :p. historias de la vida chamacon.

    besos

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    1. Pues como yo era tambien de closet y eso de armar escandalos nunca se me ha dado, no me anime...

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  2. La historia de Antonio me la leí del tirón y en fin, no quiero justificar su conducta ni el miedo con el que procedía, pero el que en su momento haya habido tanta gente circulando como él es resultado de tantas y tantas décadas de represión y homofobia, y este tipo de personas me dan más pena que otra cosa. Quiero creer que de eso va quedando cada vez menos, ¿no?
    Ah, y yo creo que tus confesiones no se leen mucho solo por el ser unos cochinotes ( que me hace mucha gracia el comentario, jajaja ), tiene también un poco de esa curiosidad que se siente al asomarse a la vida de otro, ¿verdad?
    Abrazos y feliz fin de semana!!!

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    1. Bueno.. esa situación también depende mucho del lugar: Cerritos es un pueblito pequeño y conservador, supongo que no le quedaba otra opción. Mi ciudad natal, es obviamente mas progresista, pero aun conservadora. Mientras que aun en la Ciudad de Mexico, con su matrimonio gay legalizado, todavia hay actitudes de discriminacion.
      A Antonio, la verdad, le reprocho el hecho de que mintiera. Si despues de conocernos un poco me hubiera dicho la verdad... bueno, pues no sé, tal vez hubiera considerado salir con el o tal vez no. Pero... a la vez que engañaba a su esposa, me engañaba a mi y a los otros con quienes salía... Así que fue mejor terminar.
      De igual forma, un abrazo y buen fin!

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