jueves, 4 de septiembre de 2014

Ingenuas Confesiones De Una Ingenua Juventud: Antonio (2) - NSFW

Hace muchos años, cuando yo era joven e ingenuo (como opuesto a viejo e ingenuo) fui con un tipo a su departamento.

Y cuando digo departamento, lo digo por que así me lo describió Antonio, el sujeto de esta confesión. En realidad era un cuarto de azotea: una cama, un buró, una mesa, un ropero y un cuarto de baño casi microscópico. En el momento o no lo noté o no me importó, pero esa fue la primer cosa que Antonio me dijo que no era verdad. Y pues, siendo honestos, no íbamos a admirar el cuartito, sino a usarlo.


Y empezamos. Y allí resulto que otras cosas que Antonio me había dicho no eran verdaderas. Él fue el primer caso que tuve de "dime de que presumes y te diré de que careces". Aclarando, no es que me importe mucho si el tipo con quien estoy es super-dotado o no (es un plus, eso sí). Lo que me desconcertó es que mintió.
Creo que en nuestras citas anteriores se puso relleno para que se le viera mucho bulto o yo que sé...
Antonio presumía constantemente de "calzar grande" (por él conocí esa frase), pero era puro cuento. Yo no era tan ingenuo en ese tema (yo ya había estado con alguien) y Antonio no era la octava maravilla que presumía ser.

Confieso que en aquella época, esa sesión de sexo se me hizo lo mejor de mi vida. Fue lo mejor que yo había hecho hasta el momento, aunque Antonio no fue gentil. Él se decía ser muy bueno en la cama. Ahora pienso que tal vez era impaciente e iba a lo que iba, buscaba solamente su placer. Una cosa que me sorprendió mucho fue su vocabulario. El cortés y amable Antonio desaparecía en el dormitorio: podía decir infinidad de cosas sucias, al mismo tiempo groseras y excitantes.
Cuando acabamos, Antonio declaró estar muerto de cansancio y prendió la televisión. Yo me vestí y me fui a mi casa, previo beso de buenas noches y algo así como "qué rico estuvo, te llamo la otra semana".

Y si ustedes, queridos lectores, pensaron que en cuanto Antonio tuvo lo que quería no me volvió a llamar, se equivocan. El miércoles de la semana siguiente, puntual a las dos de la tarde, me llamó. La situación se repitió esa noche, de forma casi idéntica. Acordamos que él volvería a Cerritos en la noche del Jueves, así que nos veríamos también el Jueves.

Y ese Jueves, la cosa cambió completamente, porque otro de los mitos de Antonio se disolvió: el 100% activo que se decía ser. En todas las otras veces que nos vimos después, solo una más volvió a hacerla de activo.

Seguimos así por un par de meses. Nuestra principal actividad era coger, porque Antonio no quería nada más. Yo, ingenuo como pocos, me estaba “clavando” desde el principio y no me daba cuenta. Según yo “estábamos saliendo”, pero la verdad lo único que hacíamos era ir a su cuarto.
Lo intenté, pero ir con él al cine era imposible: había que entrar separados y solo nos juntábamos cuando las luces se apagaban. Al café o a cenar en un lugar mejor, ni se diga, alguien nos podía ver. No había forma de convencerlo de venir a la ciudad el fin de semana para ir al antro. Nadie debía saber lo nuestro, nada de andarlo contando.
En ocasiones no me hablaba y si yo le llamaba, me decía que no podía verme. Yo, sin quererlo o no, me hacía ilusiones de que éramos novios y tal vez algún día podríamos vivir juntos o algo. Creo que él nunca me dio pie a mis ilusiones, pero tampoco las negó, nada más me daba el avionazo.

Un día, con un par de meses de conocernos, estábamos en su cuarto. Acabábamos de terminar y él estaba bañándose. Junto a la cama estaba su cartera. No sé porque, pero la abrí.

Y allí descubrí otra de las grandes mentiras de Antonio.

6 comentarios:

  1. cual... me dejaste como en telenovela... :P jeje.

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    1. Esa era la idea ;-)
      Asi tendran que esperar hasta la siguiente semana para saber que fue lo que paso...

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  2. :o realmente ese es el problema de muchos (yo incluido) el dar cosas por hechas, me ha pasado muchas veces por que es mas fácil eso que preguntar, ahora como perro viejo que soy trato de dejar las cosas en claro desde el principio.

    supongo que uno se arriesga a ese tipo de mentiras en una relación de ese tipo, sobre las salidas, es demasiada paranoia, ni que se fueran a estar besando en la calle o algo así!!! en fin

    salu2

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    1. Pues su paranoia es la peor que he conocido, solo aguante porque no conocia nada mas. No creo que ahora pudiera hacer algo asi..

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  3. no aguanto ese tipo de salidas, asi de que nos veam no nos vean..me impacienta eso jaja. y bueh muchos mienten de su tamaño. jaja

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    1. Pues es que yo estaba joven y menso. No sabia nada y yo tambien tenia miedo. Ahora ya me vale...
      Y del tamaño, jejeje, el problema es que presumia tanto y a cada rato que a la "hora de la hora" fue una terrible decepcion.

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