Hace muchos años, cuando yo era joven e ingenuo
(como opuesto a viejo e ingenuo) mi “ex” el Músico me llevó a una fiesta donde conocí a sus amigos hetero y a alguien de su
círculo gay. Cuando el Músico nos dejó solos, comenzamos una
pequeña sesión de coqueteo que sólo acabó cuando el Músico nos
sorprendió.
– ¡Mira nada más cabrón! – exclamó la voz
del Músico, apareciendo de repente – Si no se te puede dejar solo.
– le dijo a Miguel. – Luego por que tu novio te cela tanto,
cabrón. –
– Y tú, – dirigiéndose a mi – mira nada
más como andas. Vente, te llevo a tu casa. ¿Cuántas te tomaste
wey? –
– Músico – dijo Miguel – no seas malo, dame
un ride a mi también, no traigo carro. –
Recuerdo que hubo una discusión sobre si el
Músico llevaba a Miguel o no, al final se decidió a medio ayudarle.
El Músico nos dejó por unos momentos mientras iba a buscar su
vochito. Miguel aprovechó para pasarme su número de teléfono…
– Miguel, te dejo en el Hospital Central
(conocido lugar de la ciudad) si quieres. Si no, ni te subas, –
sentenció el Músico desde el volante – no soy taxi. –
– No manches, Músico. – dijo Miguel – Haz
paro, llévame a mi casa. Ya es bien tarde. –
– No seas sangrón Músico, – dije yo – dale
un aventón. –
– Tú cállate, – me respondió el Músico –
que ni me tuvieras tan contento. ¿Qué hacías con este cabrón? –
[[Aclaro que todo los diálogos en este post no son
mas que una extrapolación de mis recuerdos ebrios y de cosas que
pasaron después, no se fíen de la exactitud]]
– Ah cabrón, – dije yo – ¿me vas a
reclamar o qué? ¿A ti que te va o te viene lo que estábamos
haciendo? –
– Mira wey, – me contestó el Músico –
andas muy pedo para ponerte al tiro. A este cabrón, – apuntando a
Miguel – no se le puede dejar solo con nadie. –
– Pinche Músico – dijo Miguel desde el
asiento trasero – no me quemes. –
– ¡Ya cállense los dos! – exclamó el Músico
– ¡Tú, – dirigiéndose a Miguel – no digas nada o te me vas a
chingar a tu madre! ¡Y tú, – señalándome – estás muy pinche
borracho para saber en lo que te metes! –
Se hizo el silencio por unos minutos y por fin
llegamos a la glorieta del Hospital Central. Miguel se bajó del
carro y se despidió.
– Pinche Músico – le dije en cuanto estuvimos
solos – te pasas. No tenías que decir esas cosas. Ni mi Miguel ni
yo no te hicimos nada. Eres un culero. –
El Músico detuvo el auto en la calle que corre al
lado de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y habló
conmigo.
– Alex, la neta no sabes en lo que te metes. Ese
Miguel es un cabrón, a ese wey no le interesas. – me dijo – Le
vale madres con quien meterse. Sólo quiere tirarte y ya. No te
involucres con él. –
– Mira Músico... – traté de decirle.
– No, escúchame. Miguel es de lo peor. Siempre
tiene problemas con su novio por eso. La neta tú andas muy urgido,
el pinche Innombrable te trae mal. Pero este cabrón nomás quiere
chingarte. No quiere nada contigo. –
– ¿Y si yo también nada más quiero coger? –
le respondí.
El Músico no lo pensó ni un momento.
– Pues aquí estoy yo. – me contestó.
Por fin llega el momento que más esperaba de la saga!
ResponderBorrarNo se emocionen mucho, aún faltan entregas para saber todo lo que pasó...
BorrarOle, esa sí es una respuesta en condiciones:"aquí estoy yo", viva los huevos del Müsico. Me ha encantado, parecía un poco celosillo, ¿no?...lo que no me ha gustado es detenerlo justo en este punto, vale que hay que crear tensión dramática ¡pero no puedes dejar a estos dos congelados en este punto mucho tiempo, eh!
ResponderBorrarAbrazos, ¡y que vayan bien todas las cosas por allí!
De los huevos del Músico no hay que hablar porque es tema aparte jajaja, que sucio soy X-P
BorrarMás que celoso, en esta instancia el Músico se portó protector, por que Miguel resultó ser... bueno, ya se verá
:O :O :O
ResponderBorrarwaoo!!, ya se pone buena la cosa. xD
(no se demore con la continuación, sip?, sip?!!)
Besote Alex!
La continuación está en proceso...
BorrarLa historia por fascículos se pone interesante...
ResponderBorrarLa continuación incluso tiene tema musical...
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