miércoles, 6 de mayo de 2015

Ingenuas Confesiones De Una Ingenua Juventud: El Músico – 7 –

Para las otras partes de esta historia, click aqui.


Hace muchos años, cuando yo era joven e ingenuo (como opuesto a viejo e ingenuo) conocí a un tipo que sabía tocar la guitarra en una fiesta. Durante un tiempo fuimos "amigos con derechos".

Llevaba algunos meses "saliendo" con el Músico y habíamos tenido altibajos. No peleas en sí, pero discusiones. Entre sus actitudes de hetero medio homófobo y que yo a veces (sí, lo admito: a veces) me sentía inclinado a querer tener algo un poco más sentimental con él. Aunque la verdad él era bien sangrón en este aspecto yo no podía (no puedo?) evitar sentir algo cuando hay cierta intimidad con alguien. Él podía tener sexo (lo poco que teníamos) sin involucrarse y yo no. Así que hubo diferencias, pero yo mismo sentía que no duraríamos diez minutos como pareja, así que cuando sentía ese afecto me daba muchos conflictos internos.
Era obvio que no íbamos a durar mucho.

Tampoco es que nos viéramos diario. Había ocasiones que estábamos una semana sin vernos y otra salíamos dos veces seguidas. Casi siempre yo iba a su casa, aunque de repente me invitaba a alguna fiesta de sus múltiples conocidos.

Yo andaba sintiendo esa necesidad de afecto y llevaba unos días pensando en decirle que fuésemos a la disco gay.... juntos. Él no había querido que porque "se le hacía de putos" ir a ese lugar. Aunque para mi la implicación era muy clara: se le hacía "de putos" ir conmigo. Otra vez lo mismo con sus actitudes. O tal vez era yo haciéndome chaquetas mentales.
Pensé en tratar una vez más, y si no, pues ya dejar la relación. Por que la neta me estaba empezando a hacer ilusiones. Estábamos en su cuarto, una noche de viernes o sábado cuando me dijo algo bastante sorpresivo:

– ¿Sabes quién me llamó el otro día? Daniel. –
– ¡Ah! – Esta referencia al su ex-novio me tomó por sorpresa – Y... ¿qué quería? –
– Pues me llamó la otra semana para vernos. – dijo el Músico, sin proporcionar ni un solo detalle más. Esa característica del Músico, de no dar más que la mínima información cuando eran cosas personales, también me sacaba de quicio.
– Y... ¿lo vas a ver? – le pregunté, bastante intrigado.
– Ya nos vimos el Martes.
– Ah. – dije yo, completamente anonadado. – Y... ¿qué pasó? –
– Pues nada. Platicamos un rato y ya. –

Aunque quise saber más, el Músico no me dijo nada, aparentemente se habían visto para tomar unas cervezas y ya. Tan sorprendido quedé que ya no le dije nada sobre ir a la disco. Creo que en ese momento mis pocas ilusiones se empezaron a romper. Dos o tres semanas pasaron sin novedad. En otro encuentro, de este sí estoy seguro que pasó un Sábado en la mañana, el Músico me dijo muy serio:

– Oye, Alex, no te enojes, pero quiero que sepas que ya regresé con Daniel. –
– ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cómo? – le pregunté. ¡No hacía ni media hora que habíamos hecho algo y me soltaba de sopetón que ya tenía novio otra vez!
– Hace como una semana. –

Resultó que el tal Daniel lo había estado buscando por un tiempo y que le había vuelto a mover el tapete al Músico. Yo estaba más sorprendido que enojado.

– Pero... ¿qué pedo con nosotros o qué? –
– Pues no cambia nada wey. Nomas que ya ando con Daniel. Tú y yo nos la pasamos chido, platicamos y todo – Este “todo” indicaba nuestras “joterías” como él las llamaba –. El Daniel es otra cosa. –
– ¡Pero, si no lo aguantas wey! – le dije, con algo de indignación.  – ¿No me dijiste que hasta su pinche música te caga? – Daniel era fan de la música norteña. – ¿Qué casi no tienes de qué platicar con él? –
– No, pero es diferente. Daniel ya me conoce y contigo es otra cosa. –

No recuerdo las palabras exactas, pero la esencia de los argumentos era así. Todo se reducía a “Daniel es Daniel. Tú eres tú”.

– Pero, y qué pasa con nosotros? – le dije.
– Pues nada, no cambia nada. – me contestó – No cambia nada si no quieres. –

Lo pensé por un par de minutos. Me levanté y comencé a reunir mis cosas. Le di un beso y le dije adiós.

Caminé hasta mi casa, sintiéndome bien frustrado. No triste sino frustrado. Y es que aunque yo ya quería terminar las cosas entre nosotros, pero quería acabarlas yo.

20 comentarios:

  1. Me sumo a su mal sabor de boca, nada como la satisfacción de ser uno quien de por terminadas las cosas, al menos en este tipo de relaciones tan extrañas.
    ¡Feliz de volver a leerlo! :)
    Un saludote Alex!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues, no voy a negar que me sentí mal en ese momento, pero no hubo mucha tristeza, solo un poquito.
      La verdad es una historia casi sin objetivo, pero que nos dió unos posts interesantes en el blog jejeje.

      Eliminar
  2. Vuelve con su ex y sistematicamente ya le pone los cuernos contigo. Menuda figura.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es. Creo que esa fue una de las razones por las que me fui.

      Eliminar
  3. Haha aichs me suena conocido también conmigo ejjej putos todos snif snif

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así son todos mi tigre, así son todos, jajajaja

      Eliminar
  4. He tenido historias con gente con pareja (alguno que otro incluso casado) pero no han pasado de cosas puramente sexuales porque tenía muy claro que no tendría nunca algo serio con alguien que es manifiestamente infiel. Así que hiciste bien.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Precisamente, yo quería algo mas serio, tal vez intentarlo con él, pero... sólo sexo y ademas como segundo... NO.

      Eliminar
  5. Búscate un cocinero, son más de hacerte feliz y llenarte la barriga

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja, pues no... acabé con un programador (como yo)...
      Y eso sí, el camino al corazón de un hombre es el estómago!

      Eliminar
  6. Eso no debió de haber empezado, ni él ni tú estuvieron nunca a gusto.


    Un abrazo

    ResponderEliminar
  7. Errorcitos de juventú, mi Malquerida. Errorcitos....
    Jajaja, no es cierto. La verdad esta experiencie me hizo aprender, asi que al menos, algo dejó....

    ResponderEliminar
  8. Ay no, en verdad, yo sí me enojé. A mí si me decía que volvió con él, lo vería con cara de what, tomaba mis cosa y me iba sin decir nada, porque eso es ser patán, es más, no sólo patán, imbécil, idiota y otros calificativos jajajaja. Pero bueno... ya me desahogué jajaja.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues por eso te digo que yo era ingenuo, rozando lo menso....
      Ademas, siendo sincero, la neta yo ni quería al Músico...

      Eliminar
  9. Lo que empieza mal... termina mal... siempre es así
    Saludos,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues no fue mala la relacion... solo que realmente no habia interes de ninguna de las dos partes. Y bueno... al menos nos dio una historia para el blog, no?

      Eliminar
  10. Vaya historia, tuviste mala suerte con ese músico. Aunque creo que yo he tenido peor suerte...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Fue la guitarra man... Las guitarras son malas consejeras, jejejeje

      Eliminar
  11. Es cierto, como satisfacción personal tuya ( y de tus lectores ) habría sido mejor que hubieses sido tú quien cortase esa relación. Ufff, que hombre el Músico, no sé si le has descrito muy bien pero no me gustó nada de principio a fin. Sintonizo más con tu perspectiva de necesitar un poco de afectividad, algo más sentimental como tu dices que con la forma que tenía ese hombre de entender las cosas.
    Que bueno que acabó...¡espero!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues es que realmente estoy contando las cosas como las recuerdo. Tal vez haya olvidado detalles o tal vez estoy retratándome muy bien y al Músico muy mal, pero no estoy inventando nada ni lo estoy difamando. Realmente (lo he dicho en varios comentarios) el Músico no era malo ni creo que nuestra relación fue mala. Al contrario, creo que fue muy poco lo que nos relacionamos. Y esto por una falta mutua de interés.
      Creo que tendré que escribir otro post para explicar esto....

      Eliminar