domingo, 9 de noviembre de 2014

Missed Connections - 1

Esta no es una ingenua confesión, aunque comience con el mismo estilo.

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Hace muchos años (casi ya treinta) a mi primaria iba un niño, Carlos. Nunca fuimos amigos ni nada, él era un par de años mayor que yo aunque creo que solo iba un año delante de mi, pero teníamos amigos en común: su hermano menor, creo que se llama Juan Pablo, iba en mi grado pero en el otro grupo. No los conocía bien, los ubicaba porque vivían en una colonia vecina a la mía.

Nunca supe porque a Carlos, yo lo veía diferente que a los demás. Y creo que él también me veía diferente a mi.

Pasó el tiempo y Carlos y su hermano desaparecieron de mi vida, ya fueron a escuelas diferentes a las que yo fui. No pensé en Carlos por mucho tiempo.

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Años después, ya estaba yo acabando la prepa, cuando coincidí con José Eduardo. Él iba en mi paraescolar en los últimos semestres, así que eramos conocidos. No éramos muy amigos ya que él era un chico "cool" y tenía su grupito de amigos sangrones.
Al principio yo le tenía un poco de miedo, porque en primero o segundo semestre, a la salida de la prepa se había armado una bronca y José Eduardo le había metido unos golpes a otro alumno.
Sin embargo, cuando nos tocó hacer algunos trabajos en equipo, José Eduardo era muy callado y  buen pedo, cuando estaba sin su grupo. Inclusive un par de veces fue a mi casa a hacer trabajos.
También a él yo lo notaba diferente, y ahora ya sabía de que se trataba: José Eduardo era gay, mi gaydar lo detectaba.
Pasó el tiempo y José Eduardo también se esfumó de mi vida cuando salí de la prepa.
*****

Andaba yo en mi fase de aprendizaje gay, y frecuentaba la entonces única disco gay de SLP, el Sheik. Una noche, mientras esperaba mi cerveza en la barra, me encontré a José Eduardo. Él estaba muy cambiado: ya no era callado sino abierto y ruidoso. Inmediatamente me presentó a su novio.
El novio me resultaba vagamente familiar, hasta que me cayó el veinte: ¡era Carlos!

– Tu fuiste al primaria Niños Héroes, ¿verdad? – le pregunté.
– ¡Con razón me resultabas conocido! – contestó Carlos.

Pasamos la noche platicando y haciendo muy buena amistad (al menos eso creí yo). Intercambiamos números de celular y quedamos de vernos en el mismo lugar el siguiente sábado.

8 comentarios:

  1. Jaja la vida es un pañuelo :o yo también como q vi a muchos de mis compañeritos medio raro, pero a ellos de plano ya no los he visto , y luego que paso ??

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    1. Asi es, mas en ciudades pequeñas. Hasta hace algunos años, era raro ir a un bar o disco en SLP y no encontrase a nadie conocido.
      Esta historia abarcara 3 entregas, la segunda la tengo programada para el viernes.

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    2. Ni sí ni no, sino todo lo contrario. Ya se verá hacia donde va esto.

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    1. Es mi estrategia de mercadotecnia: asi vuelves por la siguiente parte de la historia. Probablemente el viernes la suba.

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  3. suele pasar, sorprende lo que pasa al nuestro alrededor y que apenas somos cocientes.

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