domingo, 16 de noviembre de 2014

Missed Connections — 2 —

Después de un encuentro inesperado con dos viejos conocidos en la disco gay, quedé de verme con ellos en el mismo lugar la siguiente semana.
Llegó el sábado y yo estaba muy emocionado: por fin había hecho amigos en el mundo gay! Ya tenía alguien con quien salir, o de mínimo, con quien hablar. Como siempre, llegué a la disco temprano para aprovechar la oferta de dos cervezas gratis con el cover. Lalo y Carlos habían quedado de llegar a las 11 y yo los esperé... Y los esperé... Y los esperé... Fueron llegando a las 12 y media o así y de puro milagro nos encontramos en la disco.

La situación fue muy diferente a la semana anterior. La conversación no fluía. Yo preguntaba algo y solo recibía respuestas monosilábicas. Yo estaba medio wey y no entendí bien que pasaba. Tomaron un par de cervezas, José Eduardo fue al baño y yo me quedé con Carlos. Platicamos por un buen rato, pero Lalo nada que volvía.
De repente el celular de Carlos sonó: era Lalo. Había salido de la disco y ya iba camino a su casa.

— ¡Siempre es lo mismo con este cabrón! — exclamó Carlos. — ¡Ya no aguanto sus pinches sus berrinches! —

Carlos estaba que echaba chispas. Resultó que se habían peleado antes de ir a la disco (yo como buen menso no había captado la tensión), “habían hecho las paces”, pero los dos seguían con el coraje a todo lo que daba. Carlos y yo compartimos un taxi de regreso a la civilización, ya que ambos vivíamos por el mismo rumbo.

Carlos me llamó unos días después, contándome que ya habían arreglado todo y que andaban muy contentos. Nos volvimos a encontrar en la mismo disco unas semanas después y de nuevo nos la pasamos muy chido

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Para no hacerles el cuento largo nuestra amistad duró poco menos de un año. Pronto salió a la luz un patrón muy evidente: Lalo y Carlos estaban de maravillas, Lalo hacia un berrinche tremendo por alguna cosa insignificante y se peleaban, unos días después se volvían a contentar. Otras veces sólo veía a Carlos, porque Lalo no contestaba su teléfono y nadie (ni el propio Carlos) lo podía encontrar.
Después de unos meses así, decidí poner cierta distancia porque era obvio que había algo raro. Aún los veía de vez en cuando, pero la verdad era puro conflicto entre ellos. Además resultó que no compaginábamos mucho en gustos musicales o de películas ni nada.
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Un día salí con Carlos y platicamos un rato. El me contó que Lalo tenía problemas psicológicos, y que siempre los había tenido y que tenía etapas depresivas muy fuertes. En dichas ocasiones se encerraba en su cuarto y no salía por días. Otras veces se ponía furioso y no había forma de calmarlo. Y, la mayor parte del tiempo, era el tipo normal y agradable que todo el mundo conocía.

Carlos acababa de conseguir un buen trabajo en la Zona Industrial de San Luis Potosí y pensaba en rentar un departamento. Su plan original era vivir con Lalo, pero ahora dudaba si alguna vez lo iba a realizar. Parece que Lalo tenía fases durante las cuales era inaguantable, ya fuera por enojón o por deprimido.

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Los vi como pareja otras veces más en la disco, aunque antes de que acabara 2002 terminaron de forma definitiva (según esto). Varias veces me reuní con Carlos para tomar por un café o cervezas o de repente me mandaba correos.
La ultima vez que lo vi fue a principios de 2003 en la mentada disco, andaba bastante tomado. Yo también andaba un poco tomado. Tomamos un taxi que nos dejó fuera de su casa. Nos dimos unos besos, pero nada más. Yo caminé a mi casa y de allí no pasó la cosa.
Meses después yo me embarqué para Londres. Carlos y Lalo volvieron a salir de mi vida.

8 comentarios:

  1. chale tambien he tenido amigos asi y no se, sus propios conflictos entre ellos mismos por alguna razon, afecto la dinamica del grupo y termino por desintegrarnos...mm creo que fue lo mejor, aunque aveces los extraño :v

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    1. Tienes razon: en esos casos, es lo mejor separarse de esos amigos

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    2. Creo que todos hemos conocido ese tipo de parejas que llevan una relación enfermiza, desgastante para ellos y para todos los que los rodean. Lo mejor es huir, no aportan nada bueno.

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    3. Pues, no sali mucho con ellos, pero efectivamente habia ocasiones en las que decia "tragame tierra". Incluso una vez el que huyo de la disco fui yo, porque estos dos traian una bronca fenomenal.

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  2. Es una experiencia con la que muchos nos identificamos... suena muy real.. y entrañable, a pesar de lo molesto que es a veces verse mezclado en historias así

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  3. Todos conocemos parejas así, sí, y la verdad es que en el mundo gay este tipo de relaciones tan conflictivas parece que se dan con mucha frecuencia. Mi espíritu cochinote ( ;-) ) quedó vagamente frustrado porque me había creído que esta pareja iban a invitarte a su casa para someterte allí a todo tipo de deliciosos actos deshonestos, pero por lo que veo mi imaginación corrió demasiado en este caso... ¡un momento, que me queda una tercera entrega!!!

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    1. No, no hubo trío ni nada cochinote (jejeje, me alegra que haya gustado la frase)...

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