miércoles, 12 de noviembre de 2014

Ficción: Gloriela — 1 —

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A Gloriela la conocí cuando trabajé en la Secretaría. Sólo nos daban una hora para comer y todos los restaurantes y fondas estaban hasta su madre. Le pregunté a uno de los polis por algún otro lugar para comer.

— Cruza la avenida y se va derecho tres cuadras. En el puesto de periódicos da vuelta a la derecha y allí luego luego hay una fonda bien barata. ¡Ah! – añadió con una sonrisota — Además la mesera está bien buena.—

Seguí sus instrucciones y pronto encontré la Cocina Doña Jose. Nunca supe quién era Doña Jose: el único cocinero, mañana y tarde, era un hombre panzón y moreno al que todo el mundo llamaba "el tío". Siempre traía un delantal sucio y una playera del Cruz Azul.

La mesera, que efectivamente estaba bien buena, se llamaba Gloriela.

— ¿Qué le ofrezco joven?— me dijo, con su libreta de notas, su eterno chicle y un guiño pícaro.
— Una comida corrida. — le contesté.

La apariencia de "el tío" no era muy buena, pero su sazón era excelente. La comida estaba muy buena y bastante barata. El lugar era obviamente una cochera convertida en negocio familiar: unas mesas de Corona y sillas de plástico, una cocina muy chica en la parte de atrás, refris con los guisos en trastes de plástico, en lugar de fregadero un lavadero.

A partir de ese día comencé a ir casi diario a la Cocina Doña Jose. Algo tenía el lugar que me hizo guardar el secreto. Cuando me iba a comer con los de la oficina íbamos a otro lado. Poco a poco Gloriela me empezó a hacer plática. Que si yo trabajaba en la Secretaría. Que si iba a ir al día siguiente. Que si se me antojaba un postrecito. En fin… lo nuestro fue un coqueteo que empezó muy despacio.


Había pasado menos de un mes cuando me preguntó:

— ¿No se queda al cafecito, Licenciado? — A ella no le importaba que apenas fuera pasante, desde el principio me llamó Licenciado.
— No. No puedo. —
— Mmm. ¡Pero si es viernes! —
— Pues sí, pero ya ves, tengo que muchos pendientes. —

Una desventaja de ser el asistente del subsecretario era que, aunque él salía de la oficina a la una y media, alguien tenía que quedarse a hacer todo el trabajo: clasificar las cosas en "Urgente", "No urgente" o "Rechazado"; contestar correos y un largo etc.


— Uy, qué se me hace que usted es bien negado, Licenciado. — sentenció Gloriela, mandándome otro guiño que hizo que algo se moviera en mi entrepierna. — Yo que se lo iba a invitar. —

— Bueno… no soy negado. Pero sí tengo mucho que hacer. — respondí mientras hacía un veloz recuento de mis tareas. Había algunas cosas que no podían esperar al lunes, pero de seguro el Lic. Carrillo ya había salido y no volvería. Tal vez… — ¿Hasta qué horas están abiertos? —


Gloriela retrocedió un paso, sonriendo. Me volvió a guiñar el ojo.
— Cerramos a las 5, pero yo salgo hasta las 5:30. —

Nunca supe por qué dije lo que dije. Tal vez fue por que Gloriela estaba bien buena. Tal vez fue por que llevaba seis meses en el DF y no tenía amigos. Tal vez fue por que la puta de mi ex novia me dejó por el culero de mi primo.

— Estoy aquí a las cuatro y media.

Pagué mi cuenta y me apresuré a la oficina. Separé todo lo que tenía que hacerse en el momento y lo que podía dejar para el lunes. Correos contestados. Una pila de documentos para que el Lic. los firmara cuando volviera. Aprobar una factura para pagos.

Pasaba de cuatro y media cuando salí de la Secretaría. Llegué a la Cocina Doña Jose ya casi quince para las cinco.

— Pensé que ya no iba a venir Licenciado. Ya cerramos. — Me dijo mientras ponía algunas sillas sobre las mesas. — Ya se quedó sin su café.
— Podemos ir a tomárnoslo a otro lado. —
— Mire, si no es tan negado como parece Licenciado. — me dijo, añadiendo otro de sus guiños.

La esperé mientras ella terminaba de cerrar. El tío me miraba con cara de pocos amigos mientras lavaba trastes.
Cuando Gloriela acabó se despidió del tío con un "hasta luego" y partimos…

4 comentarios:

  1. Esa gloriela, es todo un estereotipo jajaja, lo único que no me gusta de tus post es es que me dejan mas picado que mi novela de las 7 :(

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    1. La idea es publicar cada dos semanas para poder terminar esta historia. Aunque ya la tengo finalizada en mi cabeza, aun no la he puesto en papel.
      Y si, efectivamente, "Gloriela" esta hecha con puros esterotipos y cliches, jejejeje

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  2. Me han dado ganas de ir a Cocina Doña Jose..

    Un abrazo

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    1. Maese Justo, un gustazo que te des una vuelta por mi blog!
      La cocina Doña Jose esta inspirada en una fonda donde ibamos a comer cuando trabaje en el centro del Distrito Federal...

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