Hace tiempo, semanas antes de lo que conté en el post pasado,
digamos en Junio, regresaba yo del trabajo hacia mi casa. Recuerdo
que esta ocasión iba no tan tarde, pero apenas conseguí un asiento.
Poco después de que me senté el tren se llenó por completo.
Mirando sobre mi libro noté que en los asientos del otro lado del
vagón, junto al pasillo había un alguien vistiendo shorts de
football. Excelentes piernas!
Sin embargo la cara del tipo estaba oscurecida por la mochila de
alguien más.
Tuve que esperar un par de estaciones hasta que algunos pasajeros
descendieron en West Ham. Terrible decepción: era un hombre bastante
feo. Era un muchacho de raza hindú pero muy poco agraciado, terrible
acné y muy feo.
(Paréntesis necesario: sí, aprecio la ironía de que alguien como
yo, que siempre se ha quejado que por mi defecto facial la gente me
rechaza se ponga a categorizar a las personas en “poco
agraciados”.)
El tipo también iba mirando a su alrededor, echando un ojo a todos
los demás pasajeros. Nuestras miradas se cruzaron y así
permanecimos por unos momentos. A partir de ese momento varias veces
que levanté la vista, lo encontré mirándome.
Yo estaba jugando Sudoku en mi celular, pero dos o tres veces vi que
él me miró e hizo gestos notorios apuntando al suyo, creo que me
esperaba contactarlo en alguna aplicación. Lo que él no sabía es
que no tengo ninguna app en así en mi celular.
Así avanzamos en nuestro trayecto. El tren comenzó a vaciarse un
poco, no completamente, pero lo suficiente para que él se pasara a
uno de los asientos de la banca frente a mi, en el mismo lado del
tren que yo iba.
Aprovechando el espacio el joven procedió a hacer “manspreading”
lo que me permitió una buena vista de sus bien formadas piernas. Y
en caso de que no supiera de lo que se trataba el asunto, el tipo en
varias ocasiones se apretó el paquete discretamente mientras me
miraba, como para no dejarme ninguna duda.
Traté de responder de manera indiferente (no tenía interés
alguno), concentrándome en mi sudoku o en mi libro, pero claro que
la vista de esas piernas y esos apretones de paquete me distraía.
El pasajero que iba directamente frente a mi bajó del tren, dejando
espacio libre. El tipo aprovechó la oportunidad y se situó frente a
mi, junto a la ventana. A mi lado creo había un asiento vacío y
luego otro pasajero, leyendo el periódico.
Ya habíamos avanzado dentro de Essex, cuando el tipo hizo su jugada:
movió su pie para chocar con el mío y cuando levanté la vista
colocó su mano en su entrepierna e hizo otro de sus apretones de
paquete. Yo moví mi pie, alejándolo del suyo y volví la mirada
hacia mi celular.
Un par de minutos después, el tipo repitió el truco, tratando de
dejarme en claro el asunto. Yo lo miré, recogí mis pies para que no
hubiera contacto alguno e hice un gesto negativo con la cabeza. NO.
No sé si al tipo le pareció incomprensible mi negativa, pero
minutos después se repitió la escena: su pie chocando con el mío,
miradas cruzadas, apretón de paquete por su parte, negativa obvia
por la mía. Decidí buscar un asiento en otro lugar, esperando la
siguiente estación para que más pasajeros se bajaran del tren.
No hubo necesidad. Tal vez mi tercera negativa por fin consiguió que
el mensaje le entrara en la cabeza. El tipo se levantó y se dirigió
a la puerta, pero me volteó a ver, dirigiéndome una mirada de odio
terrible. Yo desvié la vista sin entender su problema, digo, no es a
fuerza, o sí?
Cuando bajó del tren y las puertas se cerraron volteé a mirarlo una
vez más. La última vez que lo vi, el me estaba dedicando su dedo
del medio mientras el tren me llevaba lejos…
Lo que le pasa a uno por andar mirando piernas…
Tiene que ser incómoda una situación como esa. Por suerte, a mí nunca me ha pasado.
ResponderBorrarSí fue incómodo. Pero ya ves, normalmente me quejo que nadie me presta atención. Y cuando alguien me presta *demasiada* atención, también me quejo!
BorrarMe ha pasado alguna vez de encontrarme gente que es muy pesada y no entiende las negativas pero algo así en el metro, jamás. Además no suelo mirar a la gente que va en el metro, soy más de ir a lo mío.
ResponderBorrarPor andar de vouyerista me pasó esto. Aunque claro que el tipo no se negó a entender mis rechazos. Yo también trato de ir leyendo mi libro o en mi celular, pero confieso que sí doy una mirada a mi alredor .... (mea culpa, mea culpa)
Borrarcaray!! pues que mal que no entendiese a la primera!
ResponderBorrarese tipo es un potencial peligro!
Será que nunca lo han rechazado? Será que andaba muy urgido? Será que no creyó que yo lo estuviera rechazando? No sé porque no entiendió.
Borrar¡Mi chico del tren!...jajajaja, lo que me parece tremendo es despedirse en la estación enseñando el dedo de en medio, ¡pero que mal perder el del individuo, jaja!
ResponderBorrarYo reconozco que en la vida me he visto en una situación semejante, no lo de que se me vayan los ojos a las bien conformadas piernas de algún caballero, sino en lo de que el caballero me corresponda sentándose delante y tocándose el paquete, ¡ainsssss!........yo soy muy cortadete y creo que aunque fuese el mismísimo Brad Pitt el que se me sentase delante y empezase a palparse sus asuntos en plan ritual-de-apareamiento, no sería capaz de moverme del asiento y pasaría un rato malísimo ( aunque luego si de verdad se pareciese a Brad Pitt pasaría un año arrepentido tirándome de los pelos y diciendo "¡pero melón, PORQUÉ NO HICISTE NADA!" jeje ) Pero hombre, vas a tener que escribir unas memorias sobre estos viajes ferroviarios, te están dando mucho juego :-)
U¡n abrazo, amigo!
Dejando aparte el caso especial de Brad Pitt, yo creo que si uno anda de crusing pues el metro o tren es un lugar donde esto se da mucho (recuerdo que esto pasaba mucho en el metro de la ciudad de México), así que tienes que ponerte vivo!
BorrarSobre incidentes en estos viajes, la verdad casi todo lo que pasa es cotidiano y aburrido, los únicos incidentes de interés han sido estos dos...
Qué situación tan incómoda, Alex, y qué agresivo el "piernas lindas". Yo rezaría por no volverme a encontrar con un tipo así. Siendo yo más jovencito me pasaron cosas parecidas por mirar donde no debía, y también recibí algún dedito del medio como premio. Debo decir que otras veces no me pillaron mirando, y realmente fueron viajes placenteros con excelentes vistas, jeje. Pero de grande me he vuelto más prudente, y ya no miro a nadie para evitar tentaciones. Un abrazote, Alex :-)
ResponderBorrarHey Roberto, pues que bueno que eres más prudente. Yo a veces pienso que alguien de mi edad ya debería pensar más en consecuencias como estas, pero ya ves... aún caigo en la tentación.
BorrarPero, creo que fue demasiado insistente y mal perdedor
A mi nunca me ha pasado algo como esoo, aunque diré que hace poco me paso algo un poco gracioso por andar también de voyerista en el autobus jajaja tal vez si se me haya insinuado alguna vez pero soy tan distraído cuando anddo en la calle que posiblemente no me haya dado cuenta xD
ResponderBorrarA ver, cuenta, cuenta, qué te pasó en el autobús?
BorrarY ya lo he dicho antes... hay que ponerse vivo en caso de que se te insinuen!
En un post porque aquí sería mi largo
BorrarPues lo esperamos!
BorrarHaberle soltado una parrafada en castellano :))))
ResponderBorrar¡Hola!
Jejeje, pues lo pensé pero... ¿y si se regresaba?
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