miércoles, 31 de enero de 2018

Crónicas De Amsterdam – I – Preludio

Para contar todo lo que pasó en la fiesta navideña de la compañía hay que aclarar un par de cosas antes. Primero que nada, hace unos meses los dueños de la empresa vendieron una parte mayoritaria de a una supercompañía alemana. Por esos extraños y truculentos métodos para ganar dinero, la empresa alemana está basada en Amsterdam y (aparentemente) se dedican a comprar otras compañías o algo así. Capitalismo desenfrenado, si me lo preguntan.

En fin, en Octubre mi jefe, anunció que la fiesta de navidad no iba a ser aquí en UK sino que los nuevos dueños nos habían invitado a Amsterdam para la fiesta de toda la compañía. La fiesta sería un viernes en la noche, lo que permitía explorar la ciudad el fin de semana y volver al trabajo en Londres el lunes. Sobra decir que si para la fiesta local yo tenía pocos ánimos, la internacional me daba alergia anticipada.

Durante este periodo, teníamos dos compañeros trabajando, ambos contratados recientemente y bastante repelentes. El prospecto de pasar dos días en Amsterdam con esos dos (bueno, con casi todos los compañeros, pero especialmente eso dos) me parecía de las peores opciones posibles.

Ante mi reticencia, mi jefe terminó dando el veredicto de que la invitación era como una oferta de Don Corleone. Así que terminé aceptando a regañadientes.

Mis compañeros estaban bastante emocionados, pues todos tenían planes de pasarse el fin de semana fumando mota en Amsterdam. A mi la verdad no me entusiasmaba tanto, pero hice planes de ir a un par de museos.

Las cosas me gustaron aún menos cuando se hicieron dos anuncios:

El primero vino de la compañía superior: se nos informó que la fiesta del viernes sería formal. Nada de jeans, nada de tenis. Se nos pedía ropa formal, con el tema de “undersea glamour” (no es broma). Yo, que no tengo nada formal en mi guardarropa estaba que echaba chispas.

El segundo, de parte de mi jefe inmediato, fue que, aunque íbamos a celebrar la fiesta navideña, también íbamos a trabajar. Así que debíamos cargar con nuestras laptops para mantener nuestras funciones y (como la cereza en el pastel) como los vuelos eran en EasyJet, no debíamos de tomar más de 21kg de equipaje.

Esto generó un ánimo de tensión total, ya que las chicas querían cargar con todo lo necesario para vestirse y maquillarse y con el límite del equipaje, apenas podían. Yo sugerí dejar las laptops, pero mi jefe no recibió la sugerencia con buena cara.

Para no hacerles el cuento largo, el jueves 7 de diciembre trabajamos medio día en la oficina (énfasis en trabajamos porque hasta el último minuto nos hicieron trabajar) y de allí a Gatwick. Apenas hubo tiempo de tomar una pinta en el aeropuerto y partimos…

6 comentarios:

  1. Jajajaja, lo que he reído con lo de "la oferta de don Corleone!...pues vaya, así expuesto parece la peor de mis pesadillas: una fiesta navideña de la empresa de un fin de semana entero de duración, ¡y encima con los "lap-tops"! Lo bueno que tienen esas situaciones que uno vaticina como super horrorosas es que luego, a poco bueno que ocurra algo, uno lo magnifica y lo convierte en una experiencia maravillosa, jajaja...bueno, esperemos que la cosa vaya a más y el asunto tenga final feliz.
    Mientras, ¡feliz Febrero, amigo!, y enhorabuena por la vuelta a la actividad bloguerística.

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    1. Tendrás que ser el juez de la experiencia, ya cuando termine de contar esta saga de sagas. Más que fiesta navideña, lo hubieran llamado: fin de semana trabajando en una ciudad diferente. No es atractivo, pero es honesto.
      ¡Qué pena me da que me digas "vuelta a la actividad bloguerística"! ¡Juro que este post lleva casi 3 semanas a medio terminar y si no es porque no quise dejar pasar Enero sin un post que lo terminé! No es falta de compromiso, ¡es falta de tiempo!

      (Por cierto, ¿pasa algo raro en los comentarios de tu blog? He puesto varios y no se han registrado...)

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    2. ¿No salen los comentarios!...anda, lo que me faltaba. Pues yo no he hecho nada...o eso creo, jajaja. Un abrazo y buen domingo.

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    3. Pues sí, comenté en dos posts y no han salido. Un abrazo y a disfrutar tus vacaciones!

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  2. Ojalá me invitaran a mí, aunque sea un fin de semana de trabajo a Amsterdam! Por qué será que se sigue insistiendo, en mirarle los dientes a los caballos que nos regalan? Jaaaaaaa...

    Besos!

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    1. Ya se verá si tengo razón de quejarme o no... Los lectores juzgarán si hay motivo para mis quejas o no. Pero espera a que termine esta serie antes de dar el veredicto!

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