domingo, 12 de febrero de 2017

Sans Timón

Como ya se sabe, la razón primaria de mis continuas ausencias de este blog es y ha sido el trabajo. Desde el día que hicimos aquella migración de base de datos, he tenido problema tras problema

Esto ha llevado a darme una buena dosis de depresión. Bueno, no depresión, pero… tengo un sentimiento de ser inadecuado para el trabajo.
El compañero que tiene más tiempo en esta empresa dice que no, que he ayudado mucho, pero creo que es porque somos amigos y como que me ve como su protegido.

Por ejemplo, él estuvo de vacaciones 3 semanas en julio/agosto. No tienen idea de como sufrí. Entre las peticiones cotidianas y los problemas que surgieron apenas me di abasto. Como siempre me pasa en tiempos de estrés me brotó un fuego horrendo en los labios y padecí de insomnio, despertándome a mitad de la noche pensando en problemas en el código.

Y lo peor, incluso ahora, con mi compañero ya de vuelta siento que nunca estoy al día. Siempre tengo pendientes, problemas y asuntos. Resulta que cuando decido arreglar algo, ZAP! Aparece un problema que hay que arreglar urgentemente y que no puede esperar.
Al mismo tiempo, esto genera un pequeño círculo vicioso: surge un problema que hay que arreglar en chinga, lo arreglamos a la rápida y a la larga, esto causa otros dos problemas. Y es el cuento de nunca acabar.

Casi todo Septiembre y Octubre me los pasé en batalla con un par de mis programas. Simplemente dejaron de funcionar como es debido. Y esto no hubiera sido un problema si es que no fueran los programas encargados de la cobranza…. Ya se imaginarán como me fue.
A veces la cobranza se reducía a niveles super bajos, para compensarse unos días después con un montón de cobros extra para compensar.

Obvio que mi jefe estaba super encabronado con estos resultados. Pasé noches de insomnio, días estresados tratando de encontrar alguna salida.

De repente, no sé bien como, se me ocurrió la solución: había que re-hacer los programas, pero usando un enfoque diferente. Lo propuse a mi jefe y él, después de consultar con mi compañero (hay que aclarar que el jefe tiene cero conocimiento técnico).
Después de un inicio un poco fallido, con ciertas correcciones los programas han continuado hasta hoy con prácticamente cero problemas. La cuestión es, ¿por qué no se me ocurrió hacerlos así desde el principio?

Otro ejemplo: esta semana estuve haciendo pruebas con unos clientes en Australia. Siempre que hay que hacer tests in Australia es una lata: la diferencia de horas con Inglaterra hace las cosas muy dificiles.
Bueno, pues toda la semana estuve con malos resultados. Los australianos me decían “no, estás mandando algo incorrecto”. Hasta el jueves en la noche encontré la solución. Una vez corregido eso, el problema estaba de mi lado, ya que no funcionaba de forma correcta en mi lado.
Hasta hace un par de horas (sí, en Domingo en la mañana) vi el problema: estaba buscando en la tabla equivocada en la base datos.

Le he comentado esto a Jonathan y me dice que él se siente así a veces en su trabajo y que no debo preocuparme.

Contrario a mi indecisión usual, he decidido hacer algo al respecto y obtener mi primera certificación en Java este año (uno de mis propósitos de 2017).
El primer paso ya lo dí: ya ordené mi guía de estudio y se supone que llega mañana.
Ya les diré como me va.