miércoles, 24 de febrero de 2016

Con Amigos Como Yo, ¿Quién Necesita Enemigos? – TV 1

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Hace unos años (yo aún vivía en la Ciudad De México) estaba yo en uno de mis viajes de fin de semana a San Luis Potosí, mi ciudad natal. Mis padres normalmente se preparaban para mis visitas comprando algunas cervezas, pero en esa ocasión, se les había ido el avión o yo que sé y, exceptuando algunos espíritus fuertes, no había nada de alcohol en la casa.
Era una de esas ocasiones en las que has trabajado todo el día, te llevaste tus maletas al trabajo y apenas llegas al autobús, viajas 5 horas y media y llegas a tu casa. Mis padres me recibieron con el amor de siempre, pero yo necesitaba liberar un poco de tensión. Decidí ir a la tiendita de la esquina a conseguir un pack de cervezas. En mi trayecto hacia allá, una camioneta me echó las luces pero yo aduje que era un loco cualquiera. Conseguí mis chelas y de regreso, la camioneta (había dado la vuelta a la cuadra) se acercó a la banqueta y una voz de mujer me llamó por mi primer nombre...

– Hola! ¿Eres tú? –
– Sí, – dije yo – ¿quién es? –
– Soy TV – me respondió.

TV es una chica (debiera decir mujer, ¿verdad?) que fue mi compañera de escuela desde el kinder hasta la preparatoria. Imagínense, de los 5 a los 17 años! Nuestras familias vivían cerca y, aunque muchos años escolares no fuimos compañeros de grupo sólo de escuela, éramos conocidos y habíamos sido muy amigos en la secundaria y en la prepa.
Sin embargo, al llegar la época de la universidad, ella se fue a una prestigiosa universidad privada, mientras que "nosotros los pobres" fuimos a la universidad pública. Obviamente nuestro contacto había disminuido y a pesar de ser prácticamente vecinos, yo no la había visto en 15 o más años.

– ¡Me da mucho gusto verte! – me dijo ella.
– A mi también – dije yo, consciente de que eso es lo que se dice, pero no enteramente cierto de sentirlo. ¿Qué se le puede decir a alguien que no has visto en años y con quien no tienes mucho en común?

TV esta ansiosa de ponerme al día con su vida y me invitó unos tragos. Yo puse las excusas que pude:

Yo: Estoy cansado. –- TV: Pero nada más vamos por dos.
Yo: Es que mis papás me están esperando –- TV: Pero los vas a ver mañana todo el día.
Yo: Es que estoy todo sudado, no me he bañado y tuve un viaje de cinco horas en autobús –- TV: Ay, no importa, nadie se va a fijar.

Total que no hubo escape. Accedí bajo la promesa de que sólo íbamos por dos. Ella, rápidamente me pidió que le indicara un lugar al que ir. Yo la dirigí a un lugar que no es malo pero no es acogedor, para tratar de acortar la velada.

TV me contó todo lo que había pasado en su vida durante los largos años en los que no nos habíamos visto: terminar su maestría, fundar su propio negocio (ayudada por el dinero del papá), etc.

Yo sin mucho entusiasmo traté de mantener los detalles de mi vida al mínimo, no sintiéndome 100% cómodo diciéndole esas cosas (intuición que tiempo después probó ser muy acertada). Le conté que vivía en el Distrito Federal y que hacía viajes cada dos o tres semanas a ver a mis papás. Hablamos de nuestros conocidos en común y a quienes habíamos visto.
TV me contó los pormenores de las vidas públicas y privadas de varios compañeros de la prepa que habían ido a su universidad y con quienes seguía en contacto. Yo he perdido contacto con todo el mundo y solamente le dije de unos pocos detalles que conocía: una amiga común había tenido un hijo, otro se había casado y yo casi, casi por accidente asistí a su boda, otro más se había mudado a otro estado.

Varias veces ella intentó tratar de sacarme la sopa:
– Oye, ¿y no sales con alguien? –
– ¿Y con quién has salido? –
– ¿Y tus papás no te preguntan que cuándo te vas a casar? –

Entre chisme y chisme TV revisaba su celular constantemente. De repente me dijo:

– ¿Adivina qué? –
– Pues no, no sé – le respondí.
– Hace unos meses conocí a un tipo – me contó – y llevamos un tiempo saliendo. Y no es un patán como todos los demás que he conocido, es un caballero y muy buena persona y me hace muy feliz... etc, etc, etc, etc, –

No recuerdo bien todas cosas buenas que el tipo tenía, pero entre sus cualidades estaban el hecho de ser muy buena persona, tratarla muy bien, haber ganado la segunda guerra mundial a mano limpia, derrotar al León de Nemea, sacar Excalibur de la piedra, guiar a los aztecas hasta el águila posada en el nopal, y otra serie interminable de buenas acciones.

– ¡Ah! ¡Pues qué bueno! ¡Felicidades! –
– Ay, pero es que hay problemas. – me dijo.
¡Ajá! Esto era lo que yo esperaba: intriga, angustia, o ya de mínimo un poco de kitchen-sink drama.

– ¿Qué problemas? –
– Es que.. no le vayas a contar a nadie, ¿eh? Él no vive aquí, vive en Monterrey (una ciudad al norte de México, para los lectores de otros países). Y además es divorciado.

Decepcionante, pensé yo.

– Eso no importa, lo que importa es que estés feliz con él. – Dije yo replicándole con un consejo enteramente anodino.
– Ay, es que yo le he contado mucho de tí, como has sido mi amigo por tantos años y de hecho hoy  está en la ciudad y viene para acá. –

Me resigné a una noche larga y pedí más cervezas.

viernes, 12 de febrero de 2016

Primer Objetivo Del Año: Cumplido

Había hecho algunos comentarios sobre el hecho de que una mudanza me esperaba a fines del año pasado.

Jonathan y yo ya por fin conseguimos departamento!

Con la crisis inmobiliaria que está arrasando con el mercado de casas en Inglaterra y nuestro exceso de fondos, tuvimos que posponer las posibles compras varias veces. Debido a nuestros exiguos salarios, el trámite del a hipoteca con el banco fue un proceso más largo que el número pi y la Cuaresma juntos. Nuestro contrato incluye cláusulas en las que nuestras almas y/o primogénitos son formas de pago aceptables, lo que no me da muchas esperanzas para el futuro. Tampoco ayuda el hecho de que tuvimos que firmarlo con sangre, pero en fin.

Cuando ya por fin lo conseguimos, hubo muchas complicaciones y no nos pudimos cambiar debido al estado del departamento. Desde que lo compramos hemos tenido que hacer mucho DIY y el señor Suegro nos ha ayudado mucho con su sabiduría y habilidad para estos asuntos. Yo jamás en mi vida había levantado pisos de vinil, cortado tuberías, empapelado muros, etc.
Es por eso que mi presencia en la web se ha reducido tanto, ya que todos los fines de semana por los últimos dos meses y medio nos la hemos pasado en el lugar.

Finalmente, este Viernes pasado, ya decidimos mudarnos a como diera lugar.

El estado del lugar aún era caótico, pero habitable. En este fin de semana nos dedicamos a limpiar, a ordenar y a arreglar algunas cosas y ya al menos hay dos habitaciones y una cocina.
Le estoy muy agradecido a los padres de Jon por darnos asilo por tantos y tantos meses, pero juro que en cuanto tuvimos nuestro espacio propio, mi nivel de estrés bajó un montón.

El principal problema ahora es el trayecto al trabajo: Westcliff-on-Sea (donde está nuestro flat) se encuentra en la costa este de Inglaterra, donde el estuario del Támesis se encuentra con el Mar del Norte, a 50 y tantos kilómetros del centro de Londres. Añádase que ambos trabajamos en el oeste de Londres y resulta que los tiempos en ir y venir al trabajo se han alargado (aún más de lo que ya eran) tanto que perdemos casi 4 horas diarias en el ir y venir.
De mínimo estos tiempos "muertos" servirán para ponerme al día con la lectura y los podcasts, y en cuanto consiga algo para escribir (mejor que las notas en el celular) espero redactar alguna entrada en el blog durante ese laaaargo trayecto.