jueves, 30 de abril de 2015

Update – Abril

Han pasado aún menos cosas desde mi último update. Quedan resumidas en las siguientes líneas.

Trabajo: El trabajo ha estado infernal. La verdad he tenido mucho trabajo debido a las circunstancias del empleo. Antes me quejaba por estar desempleado y ahora me quejo porque tengo empleo, ya parezco Morrissey. Ha habido ocasiones que he estado trabajando 12 o más horas al día, e incluso los fines de semana. Desde casa, pero aun así... no hay derecho!

Blog: Como habrán notado este mes no he posteado casi nada. Las razones, quedan explicadas en el punto anterior. Les juro que haré un esfuerzo sobrehumano en terminar la historia del Músico  la próxima semana...

Gimnasio: Y bueno, pues no le he dado tanto al gimnasio porque no se ha podido. Igualmente, debido a que el trabajo me ha dejado muy cansado y sin ganas, en las últimas tres semanas creo que he ido una vez al gym.

Y bueno, eso es todo por hoy....

miércoles, 8 de abril de 2015

Ingenuas Confesiones De Una Ingenua Juventud: El Músico – 6 –

Para las otras partes de esta historia, click aqui.


Hace muchos años, cuando yo era joven e ingenuo (como opuesto a viejo e ingenuo) conocí a un tipo que sabía tocar la guitarra en una fiesta y días después tuvimos un pequeño encuentro en su habitación. En otra fiesta, conocí a su ex-novio.

La forma en que nos conocimos fue lo mas interesante de mi relación con el Músico.
Resulto que la mayoría de los Sábados no había nadie en su casa en las mañanas. En aquellos días, yo prefería pasar mis mañanas de sábado en la oficina porque allí acceso a Internet. Por varios meses el Músico me llamaba y yo cerraba la oficina e iba a su casa.

La mayor parte del tiempo teníamos la casa para nosotros por dos o tres horas, aunque en ocasiones su hermano también estaba allí. Según nosotros éramos muy discretos, pero ahora pienso que el hermano era muy buena onda y obviamente sabia que estábamos haciendo.
Una vez sus padres estuvieron allí, ¡claro que ese día no hicimos nada! Incluso alguna vez tuve que ayudarle a su hermana menor con la tarea de inglés. La niña estaba en la prepa y tuve que explicarle algunas cosas de gramática.

Y hay que explicar varias cosas de como fue nuestra “relación”.

Por un lado, refiriéndome al sexo, el Músico era un sangrón. Todo lo calificaba como “joterías” o “puterías”. Bueno, todo lo que él no iniciaba. Él tenia que iniciar el sexo, si yo lo buscaba o le insinuaba, él se ponía a la defensiva. Por unos minutos, él se negaba, hasta que él iniciaba la acción. Si él me invitaba a su casa, pues eso significaba que quería hacer algo, pero él quería ser “el hombre” (signifique eso lo que signifique), quien iniciaba. Una vez iniciado, cualquier cosa que él hiciera estaba bien, no importando que fuera.

Por otro lado, el Músico no era malo en la cama. Era cariñoso, antes, durante y después del sexo. Podía ser agresivo y cachondón, podía ser niño bueno y tierno. Puntos buenos y malos es que era correspondido e igualitario. Si él se venía primero, se aseguraba que yo me viniera. Si él me pedía sexo oral, él me hacía oral después o al revés. Pero nada más.
Esa es otra cosa. No era muy imaginativo. Él era fan del oral, le gustaba hacerlo y que se lo hicieran. Y... ya.
Intentamos tener sexo “completo” dos o tres veces, con resultados espectacularmente mediocres.  Él no iniciaba algo que no quería que le hicieran. Y cuando lo entendí le pedí que me hiciera algunas cosas, aclarándole que no iba a ser recíproco. Accedió sin problemas, pero tampoco con mucho entusiasmo. Después, si le pedía X o Y él lo hacía, pero nunca por su iniciativa.

Esa fue mi primera y hasta la fecha única relación de amigos-con-derechos. Y si funcionó fue por que fuimos mayoritariamente amigos con-derechos solamente. El Músico y yo no congeniábamos en nada. No le interesaban muchas cosas que a mi sí.

A él no le gustaba leer y yo era (soy) lector voraz.
Yo acababa de terminar mi carrera y él estaba en segundo semestre de la suya (tal vez ciencias de la comunicación, no recuerdo bien), aunque había intentado estudiar una carrera ingeniería antes. Aparentemente reprobó y consiguió entrar la carrera en la que estaba porque su padre trabajaba en la universidad en la que estudiaba. Pero no tenia el mas mínimo interés en terminarla.
Yo trabajaba y él no sabía si alguna vez iba a conseguir un trabajo. Y si lo tenía no tenía ni idea de que iba a ser.
Fuimos al cine algunas veces, solo para oír que las películas se le hacían aburridas.

El Músico solamente tenia un interés: la música. Y ya.
Pero tenia una visión muy particular de la música.

Para él la música era... estar en su cuarto sacando las canciones, tocando la guitarra o la batería, cantar en alguna fiesta las canciones que le gustaban. Impresionar a las chicas (y a alguno que otro incauto) con sus canciones. Comprar algún CD y escucharlo mil veces.

Pero había en lo que ambos coincidíamos a la perfección: ninguno de los dos quería una relación “seria” con el otro.