martes, 31 de marzo de 2015

Ingenuas Confesiones De Una Ingenua Juventud: El Músico – 5 –

Para las otras partes de esta historia, click aqui.


Hace muchos años, cuando yo era joven e ingenuo (como opuesto a viejo e ingenuo) conocí a un tipo que sabía tocar la guitarra en una fiesta y días después tuvimos un pequeño encuentro en su habitación. Al terminar dicho encuentro, me invitó a una fiesta.

Y pues resulta que casi no llegamos a la dichosa fiesta. Íbamos en camino cuando le pregunté que tipo de fiesta era y quienes iban, etc. Mientras él me contaba aproveché y le toqué la pierna.
Inmediatamente respingó.

– Otra vez tus joterías. – (o algo similar)

A lo cual me encabroné bastante y le dije

– Y cómo no te molestaron el otro día, ¿verdad? –
– Eso fue diferente. –
– ¿Y cómo fue diferente?--

Y tuvimos una buena discusión en su auto. Al final le dije algo como:
– ¿Sabes qué? Si hay tanta bronca no voy a tu pinche fiesta. Déjame aquí. – pensando en que tendría que tomar un taxi para volver a mi casa.

Él, tratando de calmarme me dijo:
– Mira es que en esta fiesta nadie sabe que yo soy gay y no quiero que lo sepan. Hay que ser discretos. –
Accedí, pues entendía eso perfectamente, pero aun así no entendía que diablos le pasaba al Músico.

El lugar era un jardín y había una pequeña carpa donde había botanas, cervezas y licores. La música era, como era de esperarse en SLP, sorprendentemente populachera para asistentes tan fresas: canciones norteñas dominaban, con algunas de rock y pop.

Ya en la fiesta me di cuenta que estaba completamente fuera de mi elemento: yo soy un poco antisocial y aparte ese ambiente era mas “nais” de lo que yo había experimentado. Todos eran de la alta sociedad y yo era pobre. Aunque mi ciudad se da aires de modernidad, hay personas que aun piensan que vivimos en el virreinato y se dan aires de que son los marqueses del Valle de Tangamanga. Sobra decir que me pasé la mayor parte de la noche solo, o con el Músico. La noche hubiera pasado sin nota si no fuera por un par de encuentros.

Poco después de que llegamos apareció la chica que había causado la escenita en la fiesta anterior. Esta vez, como estaba sobria,  sus intentos de ligar con el Músico comenzaron más sutiles. Aunque al pasar la noche, ya con algunas copas volvió a hacer de la suyas.

El otro incidente de la noche fue cuando un tipo se acercó a saludar al Músico, quien tuvo que presentarnos. El tipo, se llamaba Daniel, había sido compañero del Músico en la universidad.

En una de esas, no recuerdo como o porque, me encontré solo en la fiesta. El Músico andaba en otro lado y el mentado Daniel se me acercó. Me preguntó que como había conocido al Músico. Y yo pues le dije que había sido en una fiesta. Su plática era bastante enfocada en el Músico, y aunque  traté de ser evasivo, pero la verdad creo que el tipo supo que el Músico y yo llevábamos poco tiempo de conocernos y no teníamos amigos comunes.

Me aburrí terriblemente en la fiesta y le dije al Músico que me quería ir temprano. Creo que él esperaba quedarse un poco más, pero accedió a llevarme a mi casa.

En realidad me llevo al Mirador de la ciudad (¡yo ni sabía que existía!) y estuvimos fajando un rato. Le conté al Músico sobre el interrogatorio que Daniel me había hecho y me dijo algo debía de haber sido obvio desde el principio: Daniel era su ex. .

sábado, 21 de marzo de 2015

Update – Marzo (Updated)

Desde mi último update, han pasado pocas cosas. Pero aquí las cuento de todas formas:

Blog: he estado haciendo algunos cambios sutiles, añadí una sección mejorada con las etiquetas y le di una manita de gato a la página de las memorias (mero arriba), que dénse una vuelta y chequen que no falte nada. Trataré de postear algo mas de ficción, Gloriela sigue en el tintero digital, pero no la he abandonado.

Trabajo: Como saben, después de años sin trabajo ya tengo empleo.
Me contrataron a prueba por tres meses. Sin embargo, en cuanto paso un mes, me dieron mi contrato permanente y más formal (con revisiones cada 6 meses).
La compañía trabaja en forma remota, todos trabajamos desde casa, con reuniones una vez a la semana en una oficina que alquilan. Esta forma de trabajar como que no me convence mucho, ya que estoy más acostumbrado al ambiente de oficina, a tener personas a mi alrededor y preguntarles lo que se necesita. También se presta mucho a las distracciones.
Supongo que el lado bueno es que no gasto tanto en transporte.
Lo malo ha sido que entendí mal el proyecto que me asignaron (dos veces!!) y traté de hacer cosas demasiado complicadas e imposibles con los datos disponibles. Esto hizo que me atrasara bastante (tenía que entregar el martes y entregué hasta el viernes) lo cual conlleva atraso en el siguiente proyecto que ya tengo asignado.
Otro punto es que la base para las reuniones de la compañía no es en Londres, sino en una ciudad en al noroeste de Londres, Maidenhead. El problema es que yo vivo en uno de los suburbios en el ESTE de Londres. Cada vez que hay reunión (casi siempre los Lunes) me toca cruzar primero toda la ciudad y luego el trayecto hasta allá. Así que me aviento dos horas o dos horas y media de ida, luego el trabajo, y otras tantas de regreso.

Entretenimiento: Continuando con la racha de los boletos baratos, Jon y yo conseguimos ir a ver a la orquesta sinfónica de la BBC, y estuvo bueno. Fueron 3 obras, la primera una obra moderna de un compositor sueco, Albert Schnelzer, llamada Tales Of Suburbia (Cuentos De Los Suburbios) que estuvo muy buena, otra de Ravel llamada Ma mère l'Oye (Mamá Ganso) que estuvo medio aburrida y una ópera corta de Bartok llamada Bluebeard's Castle (El Castillo De Barbazul) que estuvo genial. Y esta vez nuestros asientos no estaban tan lejos del escenario, pero... estaban “de lado”.... Aquí les incluyo unas fotos (tomadas con el celular, así que la calidad es pésima).


Aqui se ven a los interpretes de la ópera, con el director (o se dice conductor?) en el medio, está muy chaparrito, pero se ve.

Gimnasio: Y bueno, pues he seguido con el gimnasio (aunque esta semana lo tuve muy abandonado por el trabajo). Como ya comenté la vez anterior, no lo estoy detestando tanto como antes. Probablemente porque ahora tengo mis podcasts y me pongo a escuchar algo que me interesa mientras hago el ejercicio. Hasta ahora solo he hecho “cardio” para agarrar algo de condición, pero hoy comencé a usar uno de los aparatos para hacer pierna (mis pobres rodillas no me lo han perdonado en todo el día) y probablemente use otros durante la semana que viene.
Aparte de eso, lo más chido es que hay mucho taco de ojo en el gimnasio, jejeje :-P

Y bueno, eso es todo lo que hay que updatear.

La historia de El Músico, continuará el martes.

viernes, 20 de marzo de 2015

Ingenuas Confesiones De Una Ingenua Juventud: El Músico – 4 – (NSFW)

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Hace muchos años, cuando yo era joven e ingenuo (como opuesto a viejo e ingenuo) estuve en el cuarto de un tipo que tocaba la guitarra.

El Músico, tenía sus brazos alrededor de mi y comenzó a morder mi nuca muy suavemente.
Trató de meter su mano derecha en mis calzoncillos, mientras su mano izquierda me apretaba más contra él. Yo (aun desconcertado, pero aprovechando) desabroché mi cinturón para darle fácil acceso.
Mis pantalones cayeron a mis tobillos, Y él, ni tardo ni perezoso, metió su mano (no recuerdo si yo usaba trusa o boxer) y comenzó a tocarme.

lunes, 16 de marzo de 2015

Ingenuas Confesiones De Una Ingenua Juventud: El Músico – 3 – (NSFW)

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Hace muchos años, cuando yo era joven e ingenuo (como opuesto a viejo e ingenuo) conocí a un músico en una fiesta, nos dimos un faje, pero olvidé pedirle su número de teléfono.
Una noche que regresé del trabajo, unos días después de dicha fiesta, mi mamá me dijo:
– Te vino a buscar un muchacho. Te dejo unos casetes. Están allí en la mesa. Y dijo que si quieres ir a la fiesta de XYZ el viernes, que le llames, aquí dejó su teléfono. –

Hice lo posible por no saltar de gusto. Me había dejado dos casetes, auténticos mix tapes. Durante la platica en su vocho me había prometido grabar canciones que me interesaban, pero pues yo pensé que andando tan pedo (borracho) ni se iba a acordar.
Tratando de no verme tan urgido decidí posponer la llamada al día siguiente.

viernes, 13 de marzo de 2015

UPS! (Updated)

Señores, por causas de fuerza muy mayor (TRABAJO, TRABAJO, TRABAJO, TRABAJO Y MÁS TRABAJO) las entradas de este blog se posponen hasta la otra semana.
Sorry!
No me odien, recuerden que los quiero mas que a Pinky y a Cerebro, a Finn (the Human) y Jake (the Dog), a Fry y a Bender juntos!

La siguiente parte del Músico, ya está programada para el Lunes (parafraseando a Caifanes, para que no digan que no pienso en ustedes).

lunes, 9 de marzo de 2015

Ingenuas Confesiones De Una Ingenua Juventud: El Músico – 2 – (NSFW)

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Hace muchos años, cuando yo era joven e ingenuo (como opuesto a viejo e ingenuo) conocí a un tipo que sabía tocar la guitarra en una fiesta.
FE DE ERRATAS: Antes de contar más, quiero hacer la aclaración que contestando un comentario de Wakimiro, me di cuenta de que me estaban fallando las cuentas (o es Alz que ya me ataca): esta aventura debió de haber sucedido en 2001, no en 2002 como indiqué en mis respuestas. Gracias a Wakimiro por ponerme a pensar y coscorrón a su este su unreliable narrator de confianza.

Después de pedirme que me quedara un rato más de lo que yo pretendía, M se ofreció a llevarme a mi casa. Nos quedamos hasta cerca de la 1:30 en la fiesta, siendo casi de los últimos en salir.

Su carro resulto ser un vochito blanco (así se les conoce en México a los Volkswagen Sedan, antecesores de los Beetle) muy desvencijado, a punto de desintegrarse. Ahora probablemente me aterraría que M manejara con tantas chelas que había tomado. Pero en aquel entonces, no lo dudé ni un instante y me subí.

jueves, 5 de marzo de 2015

Ingenuas Confesiones De Una Ingenua Juventud: El Músico – 1 –

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Hace muchos años, cuando yo era joven e ingenuo (como opuesto a viejo e ingenuo) me encontré con un tipo que tenía talento musical.

Conocí al Músico en fiesta a la que me invitó uno de los pocos amigos que tenía en aquel tiempo. El Músico (como puede intuirse por su apodo) estaba tocando la guitarra la primera vez que lo vi. Y no sé porque pero eso siempre hace un +2 de sexy a cualquier hombre.
El Músico (llamémosle M) era un chico un par de años mas chico que yo, como de 1.72, ni flaco ni gordo, con lentes y pelo corto muy rizado. La primera vez que lo vi estaba tocando una rola que yo conocía (según recuerdo: “Down On The Corner” o alguna otra de Creedence) mientras que todos los asistentes esperaban algo más... digamos, regional. Le pidieron varias rolas y a todas se negó, diciendo que no se las sabía.

Y resulta que yo, aclaro que solamente interesado en la música ( Ajá, sí, como no!), le pregunté si conocía otras de Creedence. Así que se aventó “Bad Moon Rising” (creo). Estuve charlando un rato con él y con Javier, el dueño de la fiesta, que nos dijo algo así como:
– Ustedes se van llevar de maravilla, por que son igual de mamones para la música.–
Y efectivamente, coincidimos en algunos gustos musicales, incluso resultó que ambos habíamos asistido a los mismo conciertos unos meses antes de la fiesta

En fin, estuvimos un buen rato platicando, mientras que él bebía varias chelas (yo era niño bueno en aquel entonces y solamente tomé dos o tres durante toda la noche) y se aventaba una que otra rola. Y si yo sentía que su rodilla no se despegaba de mi pierna (¿O era al revés, mi rodilla en su pierna? Unreliable narrator ataca de nuevo), pues no me iba a quejar.

Varias veces se acercaron personas a saludarlo y a pedirle canciones, al parecer era bastante popular. Yo tenía pocos conocidos en la fiesta, así que pocas veces me moví de donde estábamos. Una vez que regresé del baño lo encontré con una morra que lo estaba abrazando de los hombros y jode y jode con que le cantara una rola: “Auto Rojo” de los Vilma Palma E Vampiros (¿alguien aquí conoce la canción?). M le dijo que no y trató de despegarse de la chica. Ella insistía y le pedía que tocara algo para ella (yo probablemente le estaba lanzando miradas de basilisco, esperando trasformarla en piedra) mientras que lo tocaba en los hombros y los brazos.
Después de algunos minutos él hizo el gesto rudo de interponer su codo entre ellos, diciéndole “ya déjame en paz!” en voz alta, lo cual nos trajo la atención otros invitados. Si mal no recuerdo M me dijo “vámonos a fumar” y, tomando su guitarra, abrió camino hacia el patio de la casa.

M dijo algo como:
– Pinche rola mamona para una vieja pendeja –
(o una lindura por el estilo) refieriéndose la chica. Yo rápidamente estuve de acuerdo, aunque confieso que la canción me gusta bastante.

En el patio, estaba un grupo de sus amigos y conocidos. Con su brazo alrededor de mis hombros (oh yeah baby!) me presentó como su amigo e inmediatamente nos abrieron lugar. Luego luego le pidieron rolas y empezó a cantar una que otra, entre cigarros, cervezas y plática. Dió la medianoche y yo, cual Cenicienta, dije que era bastante tarde y que ya me iba. Él me tomó de la muñeca y me dijo algo siguiendo las líneas de:
– Espérate, no te vayas, yo ahorita te doy un aventón. –

Una oferta que, como si viniera del mismísimo Padrino, obviamente no pude rechazar.